Política

La república restaurada

febrero 05, 2020

Es posible que para parte de los conciudadanos indignados por la magnitud de la metástasis corrupta que puso al país y sus ciudadanos en la maltrecha situación en la que hoy se encuentran pase desapercibida la profundidad del daño causado durante casi cuatro décadas de gobiernos neoliberales. Un daño holístico en todas las dimensiones e intensidades posibles.

Se ha dicho que dejó de ser un sistema de convivencia política autoritario y corrupto pero medianamente funcional en cuanto al reparto de la riqueza, para convertirse en un imbricado sistema de complicidades criminales que concentró el ingreso nacional en poquísimas manos y en consecuencia lanzó a millones al desamparo.

El daño es estructural y ha fragilizado terriblemente al país en muchas dimensiones además de la evidente, la económica.

No solo se ha corrompido la institucionalidad del Poder Ejecutivo en todos sus niveles, sino también el Legislativo y el Judicial. Todo a nivel de la parálisis.

Dicho de otro modo, el país tiene varios años siendo un Estado fallido.

Dos casos irritantes de corrupción del Poder Judicial. Uno, la sentencia de embargo de un juez del distrito federal contra Sergio Aguayo para garantizar el pago de una millonaria cantidad de dinero como indemnización para el ex gobernador de Coahuila. Otro, el irritante fallo, hace un año, de un juez de Puebla que negó un amparo a comunidad totonaca en la Sierra Norte de Puebla para favorecer una hidroeléctrica para generar electricidad exclusivamente para Walmart.

No es poca cosa, México ha sido un Estado fallido por varias décadas. Muy claramente desde el patológico gobierno de Felipe Calderón.

Puestas así las cosas, cuesta trabajo dimensionar el tamaño de la tarea de restaurar la República.