Política

Clericales

enero 24, 2020

Es curiosa la Iglesia católica con su admirable capacidad de adaptación. Taimada, dirían algunos. Pero es irrelevante calificarla, lo interesante es observarla. Especialmente a la local, la veracruzana.

El actual estamento jerárquico del corporativo religioso veracruzano es producto del larguísimo y penoso pontificado de Juan Pablo II. El papa bueno, le decían. Cuando era joven y vigoroso se dedicaba a reorganizar el corporativo clerical en el mundo y a establecer su peso específico en el concierto mundial de la toma de decisiones globales. Lo logró. Él fue un actor de primera línea en el derrumbamiento del socialismo real junto con todo aquello que pudiera apenas a oler a los compromisos adoptados en el Concilio Vaticano II (CV II) en 1962; iniciado en el papado de Juan XXIII, terminado e instrumentado durante el papado de Paulo VI y al cual, por cierto, canonizó Francisco en octubre de 2018.

Juan Pablo II se dedicó a desmontar las conclusiones del CV II, especialmente en lo que a la vocación prioritaria por los pobres se refería y que dio sustento canónico a la Teología de la Liberación.

Hace un par de días, la Iglesia católica veracruzana, nombrada en las "administraciones" de Juan Pablo II y del nefando Norberto Rivera, desvinculó a los grupos pro vida, que confrontaron a diputados, de actos de violencia. Inusual defensa, pero debe agradecerse la sinceridad de reconocer abiertamente el vínculo. Suelen disimularlo. Pero es claro que es del interés del estamento directivo eclesial veracruzano: que no avance el reconocimiento y defensa del Estado de los derechos fundamentales de las mujeres. Patriarcado al fin. Tal postura es consistente con las posturas conservadoras tradicionales de Papa anterior.

Resulta que Francisco parece dar una vuelta completa al timón y restablecer la intención que tenía el Concilio Vaticano II. Volver a la vocación preferencial por los pobres.

Por eso, la Iglesia veracruzana se adapta y, por primera vez en años, luego de tanta denuncia, tanto rechazo y movilización popular, se pronuncia en contra la de la minería, justo cuando los vientos gubernamentales soplan en esa dirección.

¿Cambió su conservadurismo? Es improbable. Se adapta.