Política

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enero 22, 2020

◗ Muchas Xalapas ◗ Xalapa Prehispánica ¿De dónde venimos?(2019) ◗ Otra Historia de Xalapa, (2019)

Xalapa, ¿es, ha sido una o v arias? Los hechos pasados por supuesto que no cambian. Lo que cambia es nuestra manera de verlos en tiempo presente, de ahí que la unidad pretérita se rompe en divergencia actual vuelta a ese pasado escurridizo sobre el que los historiógrafos retornan –una y otra vez– empeñados en la búsqueda de la verdad histórica.

Que si Xalapa fue fundada en 1380 dC o en 350 aC, es una pregunta que sólo obedece a nuestro permanente afán clasificatorio, nuestra compulsión –como escribió Borges– que trata de ubicar y clasificar cada uno de nuestros actos individuales o colectivos, fechándolos y ubicándolos ("Fecho en…"), quizá con el objeto de no perdernos en la inmensidad del cosmos. Nos es útil entonces saber cuándo, dónde se inició tal o cual cosa, tal o cuál Xalapa, que así vendrá a ser tan importante para nuestro futuro presente. Sobre este tema Juan Pablo Medina Aguilar nos despliega "su" Xalapa prehispánica ¿de dónde venimos? Esta es una pregunta fundamental, por supuesto, pero la largueza de la respuesta depende del interés comunicatorio que nos guía. Para un libro de poco más de 180 páginas, asignar casi 100 al origen y trayecto del homo sapiens desde África hasta Xalapa, es un tanto exagerado.

Los asentamientos de una posible Xalapa prehispánica son difíciles de datar, como aclara el mismo Medina Aguilar, pues la falta de material arqueológico dificulta esa apreciación espacio-temporal, debida tanto a la falta de excavaciones e investigaciones, como a la falta de utensilios y de osamentas humanas que nos permitieran fijar con mayor precisión fechas tan antiguas como el 600 aC siguiendo la hipótesis –que no teoría– del Macuiltépetl (y aún se cita a Felicitas López Franco, sólo que con otros datos: 400 aC-150 dC), ya el sitio de exploración de "nuestro" volcán observa una cierta especialización geográfica, definida por su importancia estratégica y agrícola, lo que en cierta forma explica la presencia de objetos de cerámica, piedra y obsidiana, así como la osamenta del entierro de un infante, información que contrasta con la de la p.143, sobre la Cueva de la Orquídea, fechada en el año 1500 aC, o los hallazgos del sitio Los Nísperos (actual ejido de El Castillo) realizados por Alfonso Medellín Zenil, "el arqueólogo veracruzano que más ha explorado los sitios arqueológicos del estado de Veracruz" según precisa nuestro autor Medina Aguilar, pero acerca de los cuáles tampoco se detalla la fecha. Hay una cita posterior, ésta del geógrafo Román Chávez Díaz que menciona la presencia de seres humanos en dos sitios actuales (21 de marzo y Banderilla) entre los años 200-900 dC. (López, 2009 ¿?). En fin, siendo contador el autor se podría suponer un orden temporal más estructurado; no obstante, la reflexión siguiente me parece valiosa, enmarcada en el devenir arqueológico: en la región de Xalapa "… se refuerza la evidente influencia de otras culturas no olmecas… donde se empieza a notar una mayor multiculturalidad mesoamericana, pues se tiene la certidumbre de afiliaciones otomí, nahua y totonaca, las cuales interactuaron con los pobladores locales…"

Finalmente, no queda claro para los lectores si la hipótesis sobre los famosos "cuatro barrios originales" se sustenta o no, pues los cita brevemente con autores ahora cuestionados. En fin, el esfuerzo es muy loable y el trabajo sin duda fue intensivo, por lo que merece un gran reconocimiento Juan Pablo Medina Aguilar, sobre todo en su afán de explicar al lector no especializado muchos términos a lo largo de la extensa cita de los casi 300 pies de página. Quizá una segunda edición ayudaría a mejorar esta energía y voluntad para el beneficio del conocimiento de xalapeños y no xalapeños.

Otra Historia de Xalapa, esta la que escribe Paulo César López Romero, doctor en Historia y Estudios Humanísticos por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y egresado de la UV, quien nos presenta un libro sobre historia dirigido principalmente a los jóvenes.

Mucho se aprecia tanto por la sencillez de su texto –y relativa poca extensión (99 pp)–, la comodidad se su formato, como lo profesional de su trabajo, notable en el análisis crítico de las fuentes, así como en la claridad de sus explicaciones.

Las indagaciones historiográficas de López Romero precisan la diversidad de fuentes históricas sobre el desarrollo del pueblo a partir de la época colonial, "teniendo como eje la ubicación espacial de los cambios ocurridos en la población", como reza la contraportada.

Cada época histórica –nos relata el autor– construyó una Xalapa distinta, es decir, la ciudad de Xalapa ha evolucionado en su propia vida, aunque todavía se desconoce la fecha de su fundación, lo cual es claro, pues no se erigió en mucho tiempo como ciudad o villa, sino como un caserío apenas, favorecido sólo por su estratégica ubicación y los sucesivos cambios quedarán plasmados en sus construcciones a partir de los años 1519-1580: trazo de las calles, erección (y destrucción) de sus casas, edificios, iglesias, mercados, parques, estatuas, estadios, estacionamientos, escuelas, la universidad: la infraestructura de una ciudad viva que respira a través de ella, y que al hacerlo desoxigena su propio medio al arrasar con árboles, vegetales, animales, ríos, fuentes. En el siglo XXI la arena predomina sobre los manantiales.

*****

II

Para las décadas de 1820 y 1830, Xalapa desempeñaría muchas de las funciones del comercio porteño, tanto, que ya lo único que faltaba era tener la costa y los barcos

Pablo César López Romero.

En el siglo XVI los manantiales predominaban sobre la arena.

El comercio, la estrategia militar y la religión marcan de 1533 a 1580 el destino de Xalapa: las huellas del antiguo camino real todavía son apreciables en las imágenes del libro y en la realidad. A medida que la Nueva España crece a finales del siglo XVII, se fortalece su comercio y su importancia política, así como la de sus principales ciudades: Veracruz, Puebla, México, y las intermedias, que sirven de reposo y multiplican a su vez regionalmente la concurrencia mercantil. Cito a César López Romero: "Todas estas condiciones (del comercio) hicieron que se considerara a Xalapa como un importante sitio de descanso, reparo y comercio. Esto llamó fuertemente el interés de los grandes mercaderes españoles de Veracruz, uno de los principales puertos de la Nueva España: tanto, que decidieron llevar sus negocios y casa a Xalapa, provocando un cambio aún mayor".

Las haciendas alrededor del pueblo que fue, dedicadas a la producción de café, azúcar, aguardiente, tabaco, muebles de madera, vigas, la abundante madera misma, que extinguió los bosques aledaños de Xalapa (para Puebla y la Ciudad de México), los trastes de barro, el turismo incipiente y el creciente comercio intrarregional hicieron poco a poco durante el transcurso del XVII del pueblo una villa; sin embargo el mayor y más importante crecimiento de Xalapa se da en el siglo XVIII, con Xalapa de la feria, según la define López Romero: durante este siglo, "la relación entre el pueblo y el puerto se hizo cada vez más cercana, tanto que los mercaderes solicitaron al Rey de España que las Ferias de Flota (el gran mercado de la Nueva España), que debían hacerse en la Ciudad de México, se trasladaran a Xalapa, logrando el permiso para el año de 1718" y se realizaron durante cuatro meses (noviembre-febrero) en trece diferentes años desde 1720 hasta 1776, cuando los Borbones implementaron el libre comercio en el imperio español.

"En la época de las ferias surgieron nuevos espacios en el pueblo… para estos años se registraron cerca de 15 nuevos barrios… y… el callejón de Las Bochas… el Salón d la Raqueta… el Mesón de Salvo… la Casa del Rey…" Xalapa hereda esa función y articulación comercial de fines del XVIII hasta la fecha, constituyéndose en un gran mercado regional.

La intensificación del comercio internacional de la Nueva España con mercancías procedentes de China, Filipinas, España, Inglaterra, Holanda, Francia y otros países, hizo de Xalapa un importante centro comercial (sólo superado por Puebla), que transformó totalmente la entidad, agregando a su importancia comercial una importancia política que trascendió la independencia del país en 1821. Cito a César López: de 1830 a 1920 la fisonomía de la ciudad de Xalapa cambió totalmente, "dejó de ser un villa de arrieros, un lugar de mercaderes del mar, un pueblo de labradores, y se convirtió en un lugar moderno. Con escuelas, parques, fábricas, (…), ocupadas por obreros, maestras, burócratas, médicos, campesinos y trabajadoras".

El último capítulo está dedicado a "La ‘Atenas Veracruzana’ que creció sin parar: Xalapa contemporánea (1925-actualidad)", con una permanente inclinación a modernizar todo y todos, pues se trata de la simbología del progreso que derrumbó casas antiguas, templos, edificios, para que así pudiera reinar su majestad, el automóvil. En nuestro siglo XXI –dice el autor– "la cifra de la población está cerca de 500 mil habitantes, es decir, en 200 años la población se hizo cinco veces más grande, pero en los últimos 100 se hizo 12 veces más grande"

Como se sabe, esta última historia no es exclusiva de Xalapa, sino característica del capitalismo globalizante. Y dentro de este mismo impulso de transformación económica, el cambio –¿la destrucción?– en nuestra ciudad ha sido la ley, esto es, el futuro construido a costa del pasado, sin respeto para lo que ya no es, un pasado arrinconado en callejones y tejas, un "origen perdido en la niebla" –escribe López Romero– que apenas late en el centro de nuestra ciudad devorada por la modernidad (¡y no obstante, todavía provinciana!).

Xalapa y su zona metropolitana es actualmente un gran polo de atracción por su oferta educativa y comercial, así como por su importancia política como sede del gobierno estatal que no sólo regula al estado, sino que impone costumbres, así como su régimen de vida a propios y extraños: la inmigración a nuestra ciudad es un fenómeno que debe ser estudiado, tanto por lo numeroso de su población flotante estudiantil, como por la fija, que arriba procedente de todas partes de la República y del extranjero, atraída también por un clima benevolente (aún en su cambio actual), por la calidad de su gente y sus numerosos parques, su música y el desarrollo cultural pujante de los jóvenes que se multiplica y confabula en teatros, galerías, revistas, foros, congresos múltiples que dan cuenta de la cálida y palpitante vida xalapeña, como la edición de estos libros que ahora gloso y que se pueden adquirir en cualquier puesto de revistas. ¡Ojalá también se multipliquen los libros! ¡¡Larga vida a Xalapa!!

Xalapa, Ver. 20 de enero del 2020.