Política

Ironías ofensivas

enero 10, 2020

Mientras la precaria y esporádica paz del estado se desvanece en balaceras entre criminales secuestradores y fuerzas del estado, el ex gobernador Javier Duarte apela la resolución del juez que le negó purgar su pena en arresto domiciliario mientras transcurre el juicio.

No hace falta decir que el ex gobernador Javier Duarte y sus colaboradores fueron los que echaron al estado a la fosa violenta en la que se encuentra, justo por seguir a ciegas la enfermiza decisión calderoniana de tomarla a golpes salvajes contra el avispero del crimen organizado. En lo que, cruel e irónicamente, una organización del crimen organizado era fortalecida por pactos oscuros e inconfesables con el gobierno.

Duarte es juzgado actualmente por delitos menores, no por la cantidad de periodistas y defensores medio ambientales muertos dentro en su sexenio, o por las mujeres asesinadas en su malhadado gobierno.

La situación ilustra la profundidad de la crisis institucional que vive el Estado mexicano, las leyes son manipuladas para favorecer a los cómplices del pacto de impunidad, mientras que el ciudadano continúa viviendo en la violencia creada por su ex gobernador.

No sería difícil que el hecho de que pretendiera vivir en un departamento que renta 25 mil pesos mensuales hubiera influenciado la decisión del juez, ¿de qué fortuna dispone para pagar tan cantidad de dinero? ¿De dónde la obtuvo con el salario que devengaba?

La continuada violencia, el empobrecimiento producto del saqueo, y una larga lista de situaciones indeseadas y costosas son resultado de personajes como los dos últimos ex gobernadores, uno priísta y otro panista.

Eso ilustra el porqué del imperativo de cambiar de modelo y de paradigma de gobierno.