Política

Curas pederastas, una vergüenza para la iglesia; dejan heridas de por vida: nuncio apostólico

enero 04, 2020

Córdoba, Ver.- Tras encabezar la recepción del obispo coadjutor en Córdoba, Eduardo Cirilo Carmona, el nuncio apostólico en México, Franco Coppola, reconoció que los sacerdotes que abusan de menores de edad son una vergüenza para la iglesia, incluso consideró que es un acto peor que el asesinato, pues queda una victima con una herida que jamás sanará.

Cabe recordar que, en mayo de 2019, el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, solicitó al Vaticano el nombramiento de un obispo coadjutor, en vísperas de su retiro, proceso que podría verse acelerado debido al delicado estado de salud que presenta.

En noviembre, el Papa Francisco designó a Eduardo Cirilo Carmona, obispo en Chihuahua, como auxiliar en Córdoba, siendo este viernes 3 de enero su recepción.

Tras realizar un recorrido por las principales calles, ofrecieron una rueda de prensa. En ella, el nuncio apostólico comparó las violaciones cometidas por sacerdotes con una herida que jamás sanará.

Incluso condenó que los sacerdotes se vean involucrados en las mismas, cuando son ellos quienes deben cuidar de la sociedad.

El representante del Vaticano en México exhortó a los padres, testigos o víctimas de estos abusos, a denunciar para que se actúe consecuencia.

"La misión de la iglesia es hacer presente a dios que salva y cura; y esos sacerdotes hacen todo lo contrario en lugar de salvar, roban la inocencia, roban la vida de esas personas, de esos niños y niñas, porque sabemos que el daño que se hace se queda para toda la vida".

Y es que reconoció, una experiencia de este tipo no se queda en el pasado, queda viva la herida "seguirá viviendo mal, con una herida dentro".

En este sentido, hizo un llamado a los obispos a que capten la información y envíen al Vaticano, en donde se definirá cómo hay que juzgar o castigar al culpable para poder romper este círculo vicioso.

Señaló que la iglesia católica ha implementado diversas medidas psicológicas para asegurarse de que quienes entran al sacerdocio sean personas sanas y que no tengan este tipo de problemáticas, es decir, que sean candidatos equilibrados.