Política

¡Zapata revive, el machismo sigue y sigue!

diciembre 14, 2019

¡Un Zapata con zapatos de tacón! Un nuevo mantra que ha hecho eco en las redes sociales, en los últimos días. Dejando tras de sí a una "ofendida" sociedad mexicana, que se escandaliza por ver feminizado a uno de los caudillos más representativos del periodo revolucionario, aunque resulta irónico que muchos de los indignados no puedan distinguir entre los héroes de la Independencia o la Revolución, confundiéndolos constantemente.

El causante de la polémica es Fabián Chairez, un artista plástico que se ha destacado por cuestionar la masculinidad a través de sus creaciones. De allí que podamos destacar obras magistrales como The Coming of Lord, que muestra a un par de párrocos lamiendo un cirio, haciendo un juego entre palabra e imagen, exponiendo la devoción católica y el desenfreno carnal que algunos párrocos llegan a ejercer sobre las y los feligreses (incluidos los infantes); de igual forma, su obra Novo, que está basada en uno de los escritores mexicanos más famosos, Salvador Novo, quien era abiertamente gay.

Sin embargo, pareciera que nada de esto importa, puesto que la polémica se ha centrado en su obra La Revolución, que, como hemos dicho, refleja a un Zapata feminizado, lo cual puede causar revuelo para muchos conservadores al tratarse de uno de los próceres de la Revolución. Por tanto, en este escrito, nos proponemos plasmar algunas reflexiones en torno a esta problemática.

En primer lugar, hemos de sostener que quizás puede causar molestia en el nacionalismo, pero nuestra cultura se ha caracterizado por ridiculizar a un sinfín de personajes valiosos y representativos de la historia nacional, para muestra, basta recordar los memes sobre Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Frida Kahlo, Amado Nervo y otros tantos.

Entonces, ¿dónde está la molestia? Para responder esta interrogante, deberíamos decir que no comprendemos dónde radica la incomodidad, más cuando la obra forma parte de una exposición que está enfocada en caricaturizarle; de allí que otros autores lo pintaran con un mandil o como Speedy González.

Para comprender el desagrado hacia la pintura, quizás debamos remembrar la declaración de uno de los nietos del caudillo, Jorge Zapata, quien ha declarado: "estamos armando la demanda, pero para nosotros, como familia, es denigrar la figura de nuestro general, pintándolo de gay".

Desde aquí podemos comprender que la molestia es que se le ha pintado como gay, pero no comprendemos por qué esto tendría que ser una especie de infamia ¿o acaso la homosexualidad es denigrar al ser humano?

Lo que nos hace pensar que la expresión del nieto de Zapata refleja el alto nivel de machismo que existe en nuestro país, donde la homosexualidad es vista como algo que infravalora a un ser humano, pero esto no puede ser más que un disparate, ya que una preferencia sexual no degrada a nadie, de eso podemos estar seguros.

Lo que también nos llega a molestar es que no comprendemos por qué la gente lo ha tomado tan a pecho, más cuando sólo es una manifestación artística; como si de pronto se nos olvidara que existen caricaturas políticas que exhiben a diversos personajes haciendo cosas ridículas –aunque algunas sean ciertas-– ¿acaso ya nos olvidamos de Salinas caracterizado del chupacabras o de Calderón dando clases de coctelería en Harvard?

Resulta increíble que un grupo de campesinos haya sido movilizado al palacio de Bellas Artes para impedir que la obra fuera exhibida, exigiendo que, en caso contrario de que no se le retirara, ésta sería quemada o destruida. Lo que nos hace recordar una frase expresada por Freud, cuando ante el régimen nazi viera arder muchas de sus obras y que a la letra dice: "¡Cuánto ha avanzado el mundo: en la Edad Media me habrían quemado a mí!".

Desafortunadamente, aún no somos tan civilizados para aceptar la homosexualidad, aunque, por fortuna, Chairez no ha sido inmolado o sufrido algún daño. Pero esto no ha sido tan venturoso para todos, ya que muchos miembros de la comunidad LGBTTTIQ han sufrido las agresiones de este grupo de machos indignados.

Lo que quizás nos falta es un poco de sensibilidad para entender que el arte es una forma de expresión y de provocación, la cual, en este caso, permite demostrar cuánto nos falta por trabajar en nuestra sociedad barbárica, que a veces se comporta con mediocridad medievalista.

Y es que, si causa molestia una obra artística, porque supuestamente denigra a un ícono de la historia nacional, seguimos sin comprender por qué siguen siendo best sellers las obras de Francisco Martín Moreno, quien denigra a un gran sinnúmero de nuestros héroes, regalando imágenes como la de un Hidalgo borracho, mujeriego y jugador o la de un Francisco Villa cuya pasión animal lo hizo tener múltiples mujeres. Entonces, ¿será que en el fondo nos gusta ver a los héroes nacionales encarnando el machismo y la hipersexualidad, las borracheras y las parrandas?

A manera de conclusión, podemos afirmar que la obra de Chairez logró lo esperado: mostrarnos que la masculinidad del mexicano es tan frágil que se siente amenazada con unos cuantos trazos plasmados sobre un óleo; pero también nos deja una lección muy grande, al saber que aún tenemos mucho que trabajar respecto a una nueva interpretación de lo masculino; ya que no es sólo un cuadro lo que está en juego, pues el machismo es un mal que tiene como consecuencia los crímenes de odio, la violencia contra la mujer y la muerte propia de muchos hombres, quienes en aras de la afirmación masculina terminan muriendo por manejar alcoholizados o por cirrosis hepática.

De allí que dejemos abiertas algunas interrogantes: ¿Hasta cuándo la masculinidad dejará de ser sinónimo de estatus social? ¿Cuándo dejaremos de estar reafirmando nuestra masculinidad con rituales salvajes que no demuestran más que nuestra terrible irracionalidad como seres humanos? ¿Es posible pensar en una sociedad más allá del machismo? O peor aún: ¿Será que una sociedad tan resentida como la nuestra, necesita quejarse de todo, sin importar la causa o lucha? ■