Política

181 años de la Guerra de los pasteles. Veracruz y su 2ª H

diciembre 05, 2019

A 181 años de que la ciudad de Veracruz se ganara su segunda H, es importante aclarar algunos puntos oscuros de nuestra historia de bronce.

Oficialmente se le conoce como "Guerra de los pasteles" al primer conflicto armado que enfrentó a México con Francia.

Tomando como referencia las obras de Rafael Muñoz y del propio protagonista, Antonio López de Santa Anna, les diré que el conflicto tuvo como antecedentes una serie de reclamaciones que ciudadanos franceses habían interpuesto ante su gobierno contra el incipiente e inestable gobierno mexicano.

Amparándose en el acuerdo que ambos países habían firmado en 1827, súbditos franceses reclamaban del gobierno mexicano indemnizaciones que provenían de variados conceptos, tales como el fusilamiento de unos piratas en 1835, la muerte de unos marranos del cocinero Duval, y el clásico caso de la pastelería de Remontel, en donde el dueño reclamaba que unos soldados del gobierno de Santa Anna habían causado destrozos por 800 pesos de aquella época; en particular, este suceso dio pie a que el pueblo llano denominara al conflicto "Guerra de los pasteles".

El total de las reclamaciones que el rey Luis Felipe de Orleans exigía de México era de 600 mil pesos, que luego subió a 800 mil, así como otras exigencias políticas y comerciales, como nombrar a Francia la nación más favorecida en el comercio mexicano.

El 16 de abril de 1838, y ante la falta de arreglo diplomático, la escuadra francesa declaró el bloqueo a México, instalándose frente a Veracruz. Como no se llegó a un acuerdo por las cantidades y exigencias comerciales, el 27 de noviembre de ese año, los franceses iniciaron el cañoneo contra la fortaleza de San Juan de Ulúa, cuyo comandante, no pudiendo soportar las 200 granadas que le arrojaron los barcos franceses, capituló. Así las cosas, la plaza de Veracruz bajo el mando del general Manuel Rincón acordó con los invasores abandonar la fortaleza y mantener sólo mil hombres en la ciudad y una tregua de ocho meses, hasta lograr una resolución.

Al conocer la capitulación, el presidente Anastasio Bustamante desaprobó dichos acuerdos y el 30 de noviembre decretó la guerra a Francia, nombrando al general Antonio López de Santa Anna como comandante de la plaza, en sustitución del general Manuel Rincón, a quien se le instruyó un Consejo de Guerra.

El general López de Santa Anna llegó al puerto de Veracruz por la mañana del 4 de diciembre notificándole al comandante Baudin y al príncipe Joinville (hijo del rey de Francia), que el gobierno desaprobaba los acuerdos de Ulúa y por lo tanto –de acuerdo con las memorias de Santa Anna–, les daba una hora a las tropas francesas para que se reembarcaran.

Molestos con la decisión del gobierno, la madrugada del 5 de diciembre de 1838 tropas francesas irrumpen en el puerto de Veracruz.

Cada esquina de la vieja ciudad se volvió un punto de resistencia, las tropas mexicanas resistieron el empuje francés, cuyo objetivo principal era "llevar a educar a París al general Santa Anna". Para buena suerte del caudillo, el objetivo es alcanzado a medias –el general Arista es confundido y llevado prisionero–; las sorprendidas tropas mexicanas logran reagruparse y rechazan el ataque francés, y al llegar la tarde, los invasores retroceden a sus lanchas, mientras las tropas mexicanas los hostigan. En un hecho temerario a la vez heroico, el general Santa Anna trata de cortar su retirada en la puerta del muelle, pero un cañón que protege la retaguardia escupe su fuego y destroza su caballo, el hombre providencial pierde el conocimiento y al despertar se percata que además de haber hecho retirarse a los franceses tiene la pantorrilla de la pierna izquierda desecha, y un dedo de la mano derecha roto.

La ciudad es abandonada por civiles y militares; al paso de los meses, y gracias a la intervención inglesa, ambos gobiernos llegan a un acuerdo el 9 de marzo de 1839. México acepta pagar a plazos los 600 mil pesos; además, acuerdan que ambas naciones serán favorecidas en materia comercial y el conflicto con Francia termina por ese momento.

Conclusión: Veracruz gana otra "H" y pierde en la historia nacional, pues el conflicto se conoce como "Guerra de los pasteles" por un pastelero de Tacubaya, que nada tiene que ver con el puerto, mientras que como siempre, nadie recuerda la gesta heroica del pueblo veracruzano de los meses de noviembre y diciembre de 1838, así como los 70 cañones y una batería regalada por Felipe V que se llevaron los franceses como botín de guerra.

@miguel_salvador