Política

Nuevos formatos

diciembre 05, 2019

Otra tanda de las grandes modificaciones que debe hacerse en el marco de la Cuarta Transformación, es el replanteamiento de los formatos por medio de los cuales los funcionarios públicos rinden cuentas de su labor a la Legislatura. Se sigue utilizando aquel viejo modelo acartonado y esclerótico en el que los simpatizantes del partido en el gobierno aplauden sin conmiseración alguna los dichos del servidor público en turno, mientras los opositores aprovechan la oportunidad para cuestionar, evidenciar errores y aparecer como oposición crítica ante los ojos de sus seguidores.

Esto mismo de por sí es criticable, pues si bien en estricto sentido, los diputados representan a sus votantes, en la realidad, los legisladores por lo general responden a intereses cupulares, de grupos políticos y partidos, los cuales colocan por encima de la ciudadanía. Habrá que explorar nuevas formas –que las debe haber– para que la rendición de cuentas deje de ser un ejercicio ocioso, sin mayor trascendencia que lo anecdótico de las confrontaciones verbales y hasta ofensas entre la clase política permitidas en el marco de ese ejercicio público, para dar cuenta de que vivimos en una democracia y los legisladores se convierten en la voz de la ciudadanía.

Quizá una novedad sería que en el marco de la profunda transformación que impulsa el gobierno lopezobradorista, y con las consabidas reservas y formas para realizarse, se estableciera la posibilidad de que aquel servidor público que no rinda los resultados que demanda la sociedad, pudiera ser removido del cargo, en el entendido que el propio Presidente de la República abrió la puerta para la revocación de mandato de autoridades electas; en el caso de funcionarios nombrados ex profeso por sus capacidades, la situación sería cosa menor.

No obstante, existen vertientes positivas de las comparecencias, como es la posibilidad de que se ofrezcan explicaciones plausibles en torno a los principales problemas de la sociedad.

Al margen de la confrontación que hubo ayer entre el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor y la oposición, fue revelador el hecho dado a conocer, en el sentido de que al inicio de la administración actual se encontraron bodegas repletas de medicamentos caducados para pacientes con cáncer y VIH, que dejó la gestión de Miguel Ángel Yunes Linares.

Como se recordará, la falta de medicamentos oncológicos y el desabasto de medicinas fueron uno de los puntos críticos con los que arrancó el gobierno morenista. Por si faltara algo, otra de las herencias del pasado gobierno fueron los 800 Centros de Salud desmantelados, sin equipamiento ni personal. Es importante, pues, que tanto legisladores como funcionarios hagan que las comparecencias trasciendan de espectáculo público a acuerdos efectivos, tanto para la rendición de cuentas como para el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad.