Política

POR AMOR AL ARTE: México plural.

diciembre 03, 2019

México siendo Sur de Canada, Sudoreste de Holanda, Norte de Argentina, y Este de China presenta una mixtura sin igual.

En Canada la Reina forma parte del Parlamento, jugando un rol no partidista muy importante como símbolo de Canadá, de sus valores y principios fundamentales, y como garante de las libertades constitucionales y López Obrador no viene de un partido político sino de un movimiento que es de regeneración nacional que dice no buscar la reelección ni perpetuarse en el mando.

Canadá pertenece al "Commonwealth" o Comunidad Británica de Naciones, asociación libre de 53 estados independientes soberanos que formaron parte de la corona Británica (México debería buscar esta independencia verdadera).

Las monarquías constitucionales que son miembros: Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda tienen el propósito con esta asociación voluntaria establecer la cooperación internacional para el progreso social, económico y cultural de sus estados miembros.

La Reina de Inglaterra es la jefa del Estado canadiense, pero el jefe del gobierno, quien en realidad dirige la política del país es el Primer Ministro y ¿En México quien manda?.

Los Países Bajos forman una monarquía constitucional donde el monarca tiene la jefatura del estado y sus políticas liberales han llamado la atención mundial particularmente por el hecho de permitir el consumo de drogas, la prostitución y la eutanasia. El país se describe como un estado de consolidación político-social, llegando incluso a proyectarse como un "estado del momento actual" de los países del mundo. La política de su gobierno se caracteriza por querer alcanzar un amplio consenso en decisiones importantes, dentro de la comunidad política y de la sociedad en su totalidad, donde la opinión de todos los ciudadanos se vea reflejada y tenida en cuenta a la hora de llevar a cabo iniciativas y nuevos proyectos igual que en México.

Por cuanto hace en Argentina, precisamente en la Casa Rosada se buscan fórmulas para estabilizar de alguna forma la situación. El Banco Central se mostró dispuesto a gastar sus reservas para evitar ulteriores desplomes del peso, cosa que la oposición criticó, y el Gobierno empezó a estudiar posibles mecanismos para frenar en lo posible las alzas de precios. También se planteó, en clave más electoralista, reducir los impuestos sobre las clases medias, elevar el salario mínimo y aliviar la situación de las pequeñas empresas, asfixiadas por unos tipos de interés superiores al 70%; igualito como en México se han tomada las elecciones y las decisiones.

En China se plantean cambios constitucionales que permitirán al Presidente tener la autoridad y el poder necesarios para lograr el gran objetivo que se han planteado: hacer de China una superpotencia política, económica y militar; es decir, poner los cimientos para hacer de este país una potencia global en un futuro cercano. Xi Jinping llegó al poder en el 2012 y se ha convertido en el personaje que más facultades ha concentrado desde Mao Tse-Tung. Se preveía que abandonaría su puesto en el 2023, pero con las reformas de hace unos días, tiene ahora el camino libre para permanecer indefinidamente en la silla presidencial, quizás en esta parte del mundo pueda ocurrir lo mismo.

El sistema político chino se basa en el enorme poder del Partido Comunista (no MORENA), que cada vez que celebra sus congresos anuales manda el mismo mensaje: el Partido es China y China es el Partido. Nada se puede lograr fuera del partido, nada está fuera de él. Estamos ante un régimen autoritario de partido único, omnipresente. Encontramos al partido casi en todos lados: en la administración pública, en las fuerzas armadas, en las empresas estatales, en los tribunales, en las universidades… Es por esto que los funcionarios del partido están muy bien enterados de lo que pasa en todos lados. No solamente gobiernan al enorme país, sino que el partido forma una especie de "red" que todo lo cubre, que todo lo abarca, que todo lo atrapa.

Pero a pesar del éxito económico chino, son claros ya algunos problemas graves: la deuda pública crece a pasos agigantados, la brecha entre ricos y pobres es cada vez más pronunciada, y los problemas en la asistencia médica, la educación y el medio ambiente se agravan con rapidez, mientras que las soluciones no se ven claras.

Lo que sí es evidente es que Xi Jinping (No López Obrador) es, desde Mao, la personalidad política más fuerte de China; su permanencia en el poder por un tiempo ahora indefinido le permitirá imponer su sello personal en el desarrollo chino por lo menos de la primera mitad de este siglo.

Algunas coincidencias, algunas circunstancias que nos permiten ver que en México la política tiene tendencias y modas, pero sobre todo, lograr llegar al poder y después mantener su permanencia, al tiempo.

Hagamos juntos una verdadera transformación.

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