Política

Entre cuates

noviembre 11, 2019

La corrupción está asociada a la historia del país desde la Colonia. Una de sus principales causas fue la ineficacia y lentitud administrativa. Para acelerar los trámites "se untaba la mano" de los funcionarios de la Colonia o de la Corona.

El triunfo de la Revolución mexicana no alteró ni la corrupción ni las causas, pero comparada con lo que la ciudadanía ha tenido que atestiguar, sobre todo soportar, durante los casi 40 años de regímenes neoliberales, rebasa con mucho todo principio de racionalidad, de pudor. Los regímenes neoliberales literalmente desgarraron al país, sus representantes y funcionarios se enriquecieron no sólo con el robo y desviaciones del dinero público, sino que alentaron a empresas señaladamente corruptas y corruptoras a establecerse en México, a la captura de contratos y licitaciones públicas; a Odebrecht y OHL, hoy Aleatica, a hacer negocios corruptos en México.

Con el dinero obtenido de mala manera, específicamente OHL financió campañas priístas a gubernaturas y presidencias; algo similar pasó con Odebrecht, aunque la información sobre las actividades de esta empresa ya era pública y conocida por haber costado la presidencia al peruano Pedro Pablo Kuczynski. A partir de allí se desgranaron escándalos por varios países de América del Sur: pagos ilícitos de Odebrecht en Brasil, 349 millones de dólares; 98 millones en Venezuela y 10 millones de dólares en México. Hay varias razones para sospechar que es muchísimo mayor el daño por corrupción de Odebrecht en el país, pero hasta ahora no se ha dicho nada más.

Empresas corruptoras como Odebrecht o Aleatica fueron cobijadas por los regímenes neoliberales cuya corrupción es consustancial. Es por eso que el discurso de los políticos neoliberales es ofensivamente falaz.

Es el caso del conspicuo panista Julen Rementería, que se ha empecinado desde su escaño en el Senado en pontificar sobre corrupciones ajenas y buenos comportamientos.

Sucede ahora que la Organización Nacional Anticorrupción documenta que la secretaría de la que estuvo a cargo durante el gobierno de Yunes Linares era una de las cuatro que más alto presupuesto ejercieron. El 60 por ciento de ese presupuesto fue ejercido en adjudicaciones directas que favorecieron a empresarios panistas cercanos al senador. Más de 240 millones de pesos adjudicados a 22 empresas de correligionarios cercanos, como lo narra la nota dedicada el tema en esta edición.

No es cosa menor que el ahora senador sea evidenciado cuando desde su curul insiste en pontificar honradez. Inverosímil discurso si nos atenemos a los contenidos de lo que denuncia la organización ciudadana.