Política

Un buen augurio

noviembre 09, 2019

En aquel viejo por conocido argot del periodismo que sostenía en términos generales que "buenas noticias, no son noticias" difícilmente caben los reconocimientos a las instituciones gubernamentales porque su función es precisamente la de dar respuesta a la demanda ciudadana, y lo es más en lo relativo a los organismos de procuración e impartición de justicia, sobre todo en las instancias encargadas de la prevención y combate frontal a la delincuencia.

Se trata de un tema altamente sensible en la entidad, dada la reciente experiencia de los abusos y actos francamente delincuenciales cometidos por corporaciones policíacas en los gobiernos recientes, cuando se alcanzaron situaciones en verdad intolerables y obscenas por la actuación de algunas policías municipales y ciertos mandos estatales que fueron señalados como los responsables de desapariciones de decenas de ciudadanos, contribuyendo así a abundar en la macabra crónica de las desapariciones, las fosas clandestinas y los secuestros.

El daño a la imagen de los cuerpos policiales ahí está y falta mucho trabajo para revertirlo. La única manera de lograrlo es entregando buenos resultados a la ciudadanía, con una actuación transparente y comprometida socialmente. No es tarea fácil, dado que aprovechándose de una circunstancia estructural y prohijada al mismo tiempo por gobiernos anteriores, los índices delincuenciales se presentan como un gran reto y pareciera que rebasan cualquier esfuerzo institucional.

Queda, pues, una gran responsabilidad en el esfuerzo individual de cada elemento policíaco y el compromiso de las nuevas instituciones policiales que se pretende construir, en el marco de la renovación y cambio de miras y objetivos que argumentan las gestiones morenistas.

Por ello, es justo reconocer la actuación ayer de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública al lograr el rescate de una víctima de secuestro en esta ciudad, al tiempo de la detención de tres delincuentes de una célula de quienes, se sospecha, han tenido un alto perfil como responsables de varios plagios en la zona Xalapa-Coatepec. Con este rescate, durante el mes de noviembre suman cinco personas liberadas, lo que representa un buen indicador que, sin embargo, no es para echar las campanas al vuelo del optimismo desmedido.

No obstante, la actuación de esos servidores públicos anónimos que se enfrentaron a unos delincuentes dispuestos a todo, da cuenta de que las cosas pueden cambiar dentro de los órganos policiales. Deseable seguir por esa ruta.