Política

Extirpar fantochería y corrupción, el gran reto de AMLO

noviembre 05, 2019

El gobierno de fantochería y corrupción que vivió el país durante 30 o más mas años no es tarea fácil de extirpar, pues como varias veces se ha expresado, era una clase política que se apoderó del Estado –Legislativo, Ejecutivo y Judicial– y que medrando a sus anchas, aliados en la impunidad, hicieron trizas el país, de ahí vienen las grandes riquezas acumuladas por la mafia de bandidos que hoy están heridos de muerte y que se resisten para mantener sus canonjías.

Un ejemplo elocuente de esta crisis se vive hoy en Chile –a quien se quería tener como modelo de desarrollo, y el fracaso está la vista–, por mucho que se quiso simular, mediante sangre y fuego, de los 20 años de traidor al presidente democrático Salvador Allende, el innombrable Pinochet, que por lo visto a eso aspira el general en retiro Carlos Demetrio Gaytán al expresar, en un desayuno con militares, que las decisiones que ha dispuesto el presidente López Obrador para llevar la tranquilidad y la paz de la nación, mediante la aplicación plena de la justicia, no son las adecuadas y correctas por pertenecer a una corriente izquierdeaste

Tan es así, que el general en retiro, responsable de la guerra contra el narcotráfico en la presidencia de Felipe Calderón –a quienes se deben los miles de desaparecidos que sembraron al país de cementerios clandestinos– tiene la libertad de manifestar en estos nuevos tiempos, que alcanzar la pacificación del país mediante la política del actual presidente "nos inquita", nos ofende, pero sobre todo, nos preocupa, toda vez que los militares "fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas que hoy se conduce al país", en esto no debe existir la concordia y la paz, sino la guerra.

Es clara la postura de ese general en retiro, para quien es mejor, antes que nada, el extermino de cualquier delincuente sin observar los parámetros que se ha exigido siempre y que no habían cumplido, como el uso racional de la fuerza de las armas, la presunción de inocencia, el debido proceso y la detención de una persona de manera legal, es decir, la letalidad, sobre todo, sin parar en las afectaciones o los llamados "daños colaterales", entre más muertos, es mejor la guerra y hay más compras de armas y balas.

Si la receta que recomienda el general Gaytán Ochoa es la correcta, entonces el actual gobierno tiene que empezar por revisar su comportamiento en el Ejercicio, de sus funciones en los distintos cargos que ocupó en el Ejercito, comenzando por su patrimonio y el de su familia, si corresponde a lo percibido legítimamente, y si las acciones de letalidad en que intervino –en los crímenes de la etapa calderonista–, son o no crímenes de lesa humanidad, para que el gobierno de México solicite que la Corte Penal Internacional que se apoyó en el Estatuto de Roma, que México tiene firmado y que está obligado a respetar y cumplir –artículo 133 constitucional–, intervenga y esclarezca toda la criminalidad en México.

Por lo visto, ofende e incómoda con lo fantoche que se era en el pasado en que el secretario de la Defensa y Marina no podían dar la cara y explicar su comportamiento en las acciones emprendidas, y que para tener acceso al Presidente de la República, era al través de esa institución desaparecida de Estado Mayor Presidencial, que no tan sólo cuidaba al Presidente para aislarlo del pueblo, sino que estaba incrustada en todas las secretarías de Estado para mantener el espionaje, es decir, el Estado Mayor Presidencial y la Dirección Federal de Seguridad, dependiente de la secretaría de Gobernación, acordaba con el Presidente, sin embargo, ahora que se devuelve la dignidad al Ejército, Marina y demás secretarías de Estado, para los sicofantes se afecta a la institución presidencial.

Lo insólito e increíble que pasa es que ahora, es que el Presidente de la República no vive encerrado en el Palacio Nacional, sino que se dedica a pueblear –explicando él y sus colabores todas las mañanas–, todo lo que se hace, sin esconder nada como "secreto de Estado", y no tiene descanso, pero lo que más molesta es que percibe un sueldo menor a cualquier presidente municipal, síndico o regidor del país, pues vive en la medianía y austeridad que exige un pueblo que está en la miseria y que reclama ser reivindicado.

Si el presidente de la Suprema Corte y los presidentes del Senado y de diputados, abrieran un espacio así, como lo hace el Presidente de la República para conocer el comportamiento de Estado en general, se acabaría con aquellos cuentos de farsantes de principio de autoridad, secretos de Estado y demás fantocherías, que en verdad, ya rayan en lo ridículo, porque "el que nada debe, nada teme", de otra manera, ¿cuál transparencia?

limacobos@hotmail.com / Twitter:@limacobos1