Sociedad y Justicia

En Naolinco, con flores y música familiar recuerdan a sus difuntos

noviembre 03, 2019

Naolinco, Ver.- Desde muy temprano fue un ir y venir de gente por los pasillos del panteón. Se vio llegar a familias enteras con flores, comida, veladoras, tríos, mariachis e imágenes de santos, para estar con sus muertos este 2 de noviembre.

Una mujer se asomaba a la capilla de su difunto esposo, al que le llevó flores y veladoras. Ahí explicó que asiste a visitarlo tres veces por año: El día de su cumpleaños, el día de su muerte y el 2 de noviembre para estar con él, en la celebración del Día de Muertos.

Este panteón municipal de Naolinco luce diferente a los demás. Aquí las tumbas están acomodadas en orden, todas pintadas de colores pastel, sus flores están frescas como recién cortadas y entre los pasillos resalta el color verde del pasto alfombra que es cuidado por el camposantero Guillermo Hernández Oliva.

El 28 de octubre de 2019, Hernández Oliva cumplió 20 años como encargado del panteón municipal y aunque él no quería tener esta responsabilidad, considera que el anterior camposantero lo eligió para entregarle la estafeta.

Hernández Oliva reconoció que si el panteón luce arreglado es porque los familiares de cada uno de los 2 mil muertos que yacen ahí acuden desde los primeros días de octubre a limpiar, a pintar y poner orden en cada uno de los espacios que les fue asignado.

"La gente viene a pintar sus tumbas, de parte de su servidor lo que hago es trabajar los árboles, la podada, la capilla arreglarla con sus cortinas, sus bancas y el ayuntamiento viene a pintar la barda perimetral, el portón" explicó.

Refiere que el panteón "ya se terminó", esto es que no hay espacio para la apertura de nuevas tumbas, sino que si alguien muere su ataúd deberá colocarse en el mismo lugar donde ahora están sus familiares.

Hernández Oliva aclaró que no podría definir qué sucederá con los próximas personas que fallezcan y no tengan un lugar asegurado en el panteón, porque ya no hay lugar. Sin embargo, hay la posibilidad de que la autoridad municipal decida comprar un terreno cercano y ampliar este lugar de descanso eterno.

Refirió que el panteón permaneció abierto hasta las 2:30 de la mañana de este sábado, porque la gente acudió a "La Cantada", y aunque muchos asisten porque los mueve la fe inculcada por la iglesia católica o la tradición de visitar a sus difuntos, otros más aprovechan la noche para estar de fiesta.

"La tradición es que en la noche del 1° de noviembre vienen a cantar alabanzas a los difuntos y de aquí se van a las casas. Pero luego hay muchos muchachos que se echaron sus copitas y ya andan cantando otras canciones, esas canciones no. Y por eso mejor cerramos el panteón a las 2:30 de la mañana", dijo el encargado.

Don Memo –así le nombra la gente que lo conoce– contó una de las anécdotas que ha vivido en estos 20 años como encargado del panteón.

"Un día estaba agachado, vi a un señor que venía caminando con una gorra verde, pintita, y luego voltee para la capilla y ya no estaba. Vi a Rafa el muchacho que estaba enfrente de mí y le dije: ‘Oye, Rafa, ¿dónde está el hombre que venía caminando?’ Y Rafa me contestó: ‘Estás loco, no venía nadie’. Después vi una capilla con una fotografía de un hombre idénticamente como el que vi caminando y le dije: ‘Oye amigo te hago una pregunta ¿Por qué te saliste? ¿Quién te dio permiso de salirte? Y ya me vine a las risas, mejor", refiere el camposantero.

En la última semana de octubre y la primera de noviembre, todo el primer cuadro de la cabecera municipal de Naolinco se llena de ofrendas, catrinas, flores de papel, flores naturales de cempasúchil, la mano de león, de dulces típicos hechos a base de leche con nuez, guayaba, coco, y además de los tradicionales guisos: mole, tamales, xocos, chiles rellenos y el bistec enchilanchado, para recibir a miles de visitantes en los días tradicionales de muertos.