Política

La faena

octubre 30, 2019

El primer año

Como la de aquellos políticos de la izquierda honesta que se asomaban a dar la cara en los años de la hegemonía priísta y su aliancismo con el PAN, la trayectoria de Cuitláhuac García siempre ha sido cuesta arriba, enfrentando en los procesos políticos al aparato estatal y a las ilimitadas cantidades de dinero público que se destinaban a las elecciones… También a la cerrazón de grupos de presión y empresariales que no iban a renunciar a sus compromisos y prebendas con el establecimiento para apoyar a quienes, idealmente, pensaban que había llegado el momento de cambiar las cosas, y por supuesto al desinterés de medios de información que le apostaban a la estabilidad financiera por medio de sus alianzas con el gobernante en turno, ignorando también a quien era visto como un académico inexperto en las lides políticas, pues ¡qué caray¡, nada tenía que hacer un maestro universitario frente a personajes de la talla de Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado, Miguel Alemán, Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes… Se decía que de ninguna manera podría con el complejo paquetote que es Veracruz, pues para ello se necesitaría de la "experiencia", "habilidad en el manejo financiero", "sensibilidad política", "capacidad argumentativa", "conocimiento de las tripas del estado", etcétera, de aquellos, aunque quien sabe lo que se quería decir con eso, pues lo único que dejaron esas notables figuras políticas y sus gobiernos fue una lastimosa pobreza que alcanza alrededor de 60 por ciento de los veracruzanos; una deficiente infraestructura social, con hospitales sin camas y electricidad ni medicamentos, carreteras y puentes a medio construir, grandes grupos de la población sin agua potable ni servicios sanitarios, escuelas inacabadas, el campo en el abandono y un desempleo que expulsó en los últimos años a casi un millón de paisanos, todo ello gracias a una monumental estructura de corrupción que se recicló una y otra vez para crear instrumentos legales de expoliación del dinero público, en una escala ascendente que fue perfeccionando la manera de desviar miles de millones de pesos de sus propósitos originales… De la mano de esas estructuras profesionalizadas en el saqueo, se crearon armazones paralelas encargadas de acercarse y relacionarse con la ascendente influencia de la delincuencia organizada con los resultados que ahora nos toca vivir. Esa desaforada carrera por el dinero intoxicó a los cuerpos policíacos, ministerios públicos y a una parte sustantiva del aparato de seguridad y prevención en el combate a la delincuencia, haciendo todo ello en conjunto de Veracruz ejemplo nacional de la impunidad y la corrupción… Los resultados de más de 30 años de infames políticas públicas agudizaron las causas del actual estado de las cosas donde hubo de todo, hasta un fracasado intento por erigir la dinastía familiar Yunes empoderada en el gobierno estatal… Pues en medio de este poco tranquilizante escenario es que Cuitláhuac García se aproxima a su primer informe de Gobierno y guardadas –por supuesto– las comparaciones tanto en sus dimensiones como en sus alcances, la gestión del morenista enfrenta similar escenario al de la Federación en la dura batalla que le planta la reacción doméstica formada, más que por cuadros políticos de oposición ideologizados que sí los hay, a la nostalgia por la evidente pérdida de privilegios, prebendas y manejo del dinero público que como se vio, se convirtió en la industria extractiva más redituable de los últimos años… Es justo que quienes votaron por el morenista demanden un cambio radical en la situación veracruzana y si bien, para muchos la cosa va muy lenta y pareciera que la inercia del pasado es inamovible dado que el cambio estructural no se puede realizar en un plazo corto, por otra parte, el "maestro" logró desmantelar la parte sustantiva de la herencia del priísmo-yunismo, pues tras un largo y cuidadoso proceso consiguió legalmente deshacer la corrompida fiscalía yunista, facilitando en un mediano plazo una transparente aplicación de la justicia, cuyos resultados pronto comenzarán a verse; se nombraron, sin mayores problemas, los 13 magistrados que Yunes Linares utilizaba como moneda de cambio para presionar al aparato judicial; se han estabilizado las finanzas públicas y pese a la existencia de la llamada curva de aprendizaje a cuestas, la administración de Cuitláhuac García tiene la obligación y el compromiso con los veracruzanos de que el próximo año puedan alcanzarse objetivos más concretos, pues un cambio de esta magnitud así lo requiere, particularmente en materia de seguridad, la más sentida demanda ciudadana.