Política

Otra lógica

octubre 22, 2019

La decisión del gobierno federal tomada por los acontecimientos en Culiacán, Sinaloa, confirma rotunda que los mexicanos son gobernados desde una lógica completamente distinta a las que dominaron los últimos doce años; desde el infame "haiga sido como haiga sido" hasta el "ya sé que no aplauden" de Calderón y Peña. Esta nueva lógica puede ser calificada y caracterizada por cualquiera de sus atributos, desde débil o inocente hasta humanista y prudente. O simplemente descalificada y condenada por débil con el argumento que debilita la ya de por sí maltrecha autoridad del Estado.

Una cosa queda clara luego de que se ha decantado la información sobre las impresiones de los habitantes de la ciudad. De haber persistido el gobierno, la sangría hubiera sido en cantidades industriales. La lógica con la que se gobierna el país no pasa por anteponer el principio de autoridad al bienestar de los gobernados. Por el contrario, primero está la seguridad de los gobernados y luego el principio de autoridad.

Ahora sí, la lógica con la que se combatirá a las empresas criminales no será la de la confrontación, sino la de atacar sus estructuras e intercambios financieros, donde realmente importa porque, entre otras cosas, se evita que el dinero criminal se inserte en los circuitos financieros internacionales con una inmensa capacidad disruptiva.

La discusión pública está abierta y debe ser rica y participativa para poder obtener de ella un diseño de política pública de seguridad pública, públicamente definidas.