Política

Falanges

octubre 17, 2019

La universidad pública: entre la necesidad y la corrupción

La universidad pública debe ser un bien público y como tal debe ser financiada por el Estado, pero no pocas universidades tienen un régimen patrimonialista, falta de transparencia y nula rendición de cuentas, están infestadas por la corrupción en todos sus ámbitos. Sin embargo, hay excepciones, la Universidad Autónoma de Nuevo León cuenta con un fondo millonario para el tema de pensiones, cuestión que la coloca la vanguardia. La UNAM es líder en investigación. Otras están en la quiebra como es el caso de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; casos como la Universidad Veracruzana (UV) presenta problemas en el sistema de pensiones colándola en una luz amarilla. Esto muestra que la condición de la universidad pública es diversa, y distinta en cada caso.

Es preocupante que una universidad tenga problemas de financiamiento, con frecuencia es un problema de corrupción y de falta de pensamiento crítico. No es admisible que en una universidad no haga prospectiva, ni planeación, que sea irresponsable socialmente y esté desarticulada con el sector productivo. La corrupción está en la falta de transparencia, de rendición de cuentas, en la violación del acceso a la información pública. Hay un persistente galimatías, escamoteo y ocultamiento de la información pública. Por ejemplo, no está en los portales de transparencia la nómina completa de la alta burocracia universitaria, indicadores de desempeño y gestión, contratos y proveedores, fideicomisos, como lo manda la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública. ¿Acaso esta falta de transparencia y rendición de cuentas oculta desvío de recursos?

La falta de actualización sistemática de los planes y programas de estudio se patentiza en la desarticulación con el ámbito del empleador y de la actividad profesional; con frecuencia, lo que se estudia está desconectado de la realidad productiva y social. Hay modificaciones curriculares a modo. Por ejemplo, la UV tiene un área de ciencias de la salud, con sus respectivas carreras, pero no tiene hospital escuela, ¿acaso no es un sin sentido? Tampoco hay como directriz de educación básica experiencias educativas, como inteligencia artificial y minería de datos aplicados, ni cultura financiera y tributaria, el pensamiento crítico es precario y tiende a la impostura.

La investigación es deficitaria y con frecuencia irrelevante o inexistente para el sector productivo, social y gubernamental. Hay investigadores con producción precaria o nula, con plagios exhibidos a nivel nacional, aunque esto no es una condición exclusiva de la UV. En los posgrados hay problemas graves, con escándalos de corrupción y titulaciones a modo para ciertas personas favorecidos por la directiva o por favores políticos. Ejemplo de ello fue el doctorado en finanzas públicas radicado en la Facultad de Economía, cuando era su director Arturo Bocardo Valle, hoy director del Área Económico Administrativa de la UV. Si no pudo con la facultad, ¿usted cree que podrá con el Área Económico Administrativa de la UV?

Es común que el cambio de planes y programas de estudio no respondan a reales estudios de mercado, ni a la progresión de ciudadanía y ni a la condición social actual, la modificación es para garantizar perfiles a modo e intereses de mafias seudo-académicas, lo mismo ocurre con las convocatorias para docentes e investigadores, aunque hay honrosas excepciones.

La difusión cultural y artística de las universidades con frecuencia es una actividad sin trascendencia social, pues no hay una socialización efectiva del arte y la cultura, es segregacionista y elitista. Por ejemplo, la UV cuenta con recintos para la cultura y las artes, como galerías y la sala Tlaqná, que rara vez están llenos. Cuenta con grupos culturales/folclóricos que hacen giras internacionales, pero no hay giras sistemáticas de acercamiento de la cultura a la sociedad veracruzana. Esto es violatorio del derecho a la cultura.

Así, en la universidad pública se padecen problemas diferenciados en tipos y grados de corrupción, de acriticidad, de simulación y de esnobismo; esto es al amparo de la distorsión de conceptos como: autonomía, libertad de cátedra y libertad de investigación. En este terreno es evidente que estas universidades, antes de solicitar más recursos, requieren una restructuración a fondo y deben ser sometidas a investigación en materia penal y administrativa por casos de presunción de actos corrupción y violación al derecho humano en materia de educación de calidad y de falta de accesibilidad a la información pública. ¿Qué pasa si las universidades reciben más dinero y no hay una limpieza y visión crítica al interior, acaso no sería la forma idónea para continuar con el fomento de la corrupción?, ¿usted qué piensa?...

lmaury_cruz@hotmail.com