Política

Reacción

octubre 14, 2019

El viernes de la semana pasada fue detenido cautelarmente Bernardo Segura Molina, quien fuera subsecretario de Finanzas del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. La medida preventiva tiene vigencia por un año para dar a las autoridades un tiempo perentorio para argumentar su caso contra el ex funcionario público.

El próximo miércoles será la audiencia de vinculación a proceso. Se giraron también órdenes de aprehensión contra Clementina Guerrero García. El ex gobernador Yunes Linares se adelanta a lo que el gobierno y la Fiscalía del Estado tengan que decir y califica el hecho de "atrocidad". Y sí, debe serlo, al fin y al cabo ésa era precisamente la razón de haber colocado a un empleado incondicional, Winckler, en la Fiscalía del estado. Los delitos son ejercicio indebido del servicio público, corrupción y abuso de autoridad. La detención fue la consecuencia de las pesquisas sobre el manejo del dinero público del bienio Yunes Linares. Éste calificó los hechos de atroces, en una suerte de impulso reactivo que demerite el hecho y, eventualmente, introduzca el gusano de la duda.

Yunes. Antes incluso de que la encargada del despacho emitiera comunicación al respecto.

Desde la óptica del ex gobernador los hechos deben ser terribles. Esa era precisamente la razón de mantener a Winckler como fiscal. Esto es, impedir el progreso de las investigaciones y la desaparición o traspapeleo de pruebas inculpatorias de su gobierno, por llamarlo de algún modo, al uso gubernamental para la transición hereditaria. Lo que ilustra los alcances de sus compulsiones patrimoniales familiares. Parte importe de las élites políticas estatales sufren de la misma compulsión cleptómana.

El ex gobernador ofrece su versión y se dice obligado a defender a sus colaboradores. Está muy bien, ya se verá si el gobierno tenía o no razón al respecto una vez que se decante la información completa del quehacer de su administración. Se dice infamado y que había decidido no responder a los dichos, pero que los hechos le obligan a defender a sus ex colaboradores.

Sea por infamia o por sentido de sobrevivencia, el ex gobernador debe suponer que corre algún riesgo porque nada de lo que pasa hoy a nivel nacional y estatal obedece a las lógicas del pacto de complicidad con el que ésos personajes desangraron al país durante tantos años.

Faltan varios asuntos por decantar y procesar en los próximos días. Habrá que hincarles el diente con prudencia para entenderlas y procesarlas adecuadamente.

Es vital un aprendizaje social de la experiencia, no para homologar criterios, sino para de una vez por todas entender que el modelo impuesto durante tres décadas es profundamente equivocado. Que independientemente de la condición social y de educación, la construcción de un sistema de convivencia propio depende de la ciudadanía.