Política

El enfermo como rehén

octubre 09, 2019

Con justificada y sobrada razón, los padres de niños en tratamiento anticancerígeno toman avenidas del Puerto de Veracruz en protesta por las condiciones o insuficiencia de equipos y medicamentos para el tratamiento de sus hijos. La satrapía de treinta y tantos años tiene consecuencias y –como la historia se empecina en demostrar–, los pagadores de esas consecuencias son invariablemente los gobernados. Pagan más los que menos tienen y pagan menos los que más tienen. Y eso, a veces. Ahí las desvergonzadas exenciones de impuestos del los regímenes anteriores, por ejemplo.

Los neoliberales, esa subespecie antipática y degradada de homínidos, reorganizaron al Estado mexicano para hacerlo en un redrojo administrativo sin autoridad y al completo servicio de una híper élite de un puñado de notables con pedigrí de reciente adquisición.

Los desvencijados servicios de salud proveídos por el Estado desde su fundación en los años 40 y 50 nacieron asociados a una aproximación alópata de la salud. Esto es, nacieron absolutamente dependientes a los grandes laboratorios de la industria farmacéutica. Esto canceló sin apelación posible toda otra aproximación conceptual a la salud pese a que el propio Estado mexicano enseñaba en su sistema educativo superior, en el Instituto Politécnico Nacional, la carrera de médico homeópata en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía, que aún se imparte. Lo mismo pasó con la aproximación naturista y la herbolaria.

La lógica del mercado, la publicidad y enormes sumas de dinero destinadas al lobby y a la corrupción lograron imponer la alopatía como única aproximación científica válida. Pero es mentira, porque tanto la homeopatía como la herbolaria están sustentadas en la experiencia empírica experimental. Sus resultados son medibles, repetibles y verificables. Sólo que en una lógica distinta.

Es discutible, incluso controversial si se quiere, pero válido.

Ya puestos en la sintonía ésta de los cambios de mentalidad y de ética, bien podría irse discutiendo públicamente la conveniencia de que el sistema de salud del Estado incorpore en sus esquemas, procedimientos y oferta otras aproximaciones a la forma de hacer políticas de salud.