Política

Dengue, corrupción y depredación ambiental

octubre 08, 2019

Es difícil establecer como un hecho absoluto que el incremento exponencial de padecimientos de dengue en el estado tenga una relación directamente proporcional con el descuido institucional –como se ha dicho en algunos foros– para prevenir la proliferación de mosquitos mediante campañas de fumigación, y que por lo tanto, es una responsabilidad de la Secretaría de Salud (SS) estatal la existencia de más de 6 mil contagios documentados y algunos decesos.

También es de suponerse que a ningún funcionario de la SS en su sano juicio habría especulado con la aplicación de recursos para dichas campañas, dado que estadísticamente, los casos del padecimiento habían observado un incremento notable durante los últimos años. Más allá de que en efecto. algunos funcionarios responsables de la sanidad pública no hayan previsto tal posibilidad y que, en caso de comprobarse, debería existir algun fincamiento de responsabilidades pues, como se dijo, Veracruz ocupa el primer lugar nacional en ciudadanos infectados, no se puede analizar el caso de incremento de casos de dengue sin ponerlo en el contexto de la fragilidad del entorno veracruzano en relación con la enorme corrupción que se dio en el sector salud durante los gobiernos de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes –desviando dinero para campañas políticas o simplemente para engrosar sus cuentas personales– y sobre todo la depredación ambiental y el cambio climático.

Para empezar, es alarmante y notable cómo en los últimos sexenios ninguna de las autoridades gubernamentales ha establecido protocolos específicos de protección ecológica, pues no es necesario ser un experto en la materia para constatar cómo Veracruz ha perdido importantes zonas forestales; los ríos en su inmensa mayoría se hallan contaminados por la actividad industrial y agrícola, además de la polución que producen las siete conurbaciones del extenso territorio estatal. En los esteros y regiones pelágicas, la pesca ha disminuido sustantivamente consolidándose una destrucción minuciosa y constante de los antaño vastísimos recursos naturales. Ese dislocamiento ambiental se puede incorporar como uno de los múltiples factores que propician la aparición de enfermedades como el multicitado dengue.

Tampoco hay que perder de vista la falta de una cultura y activa participación ciudadana en tareas de prevención, pues entidades como Tabasco, Chiapas o cualquiera otra del sureste del país que tienen "mejores" condiciones para la propagación del mosquito, se encuentran por debajo del estado en casos de contagio, circunstancia que tiene una relación directa con el saqueo de los recursos destinados a tareas de prevención en materia de salud pública como la suspensión, desde hace varios años, de labores de fumigación, tal y como se documentado ampliamente en éste y otros medios.

Por ello es que el diagnóstico del Consejo Intermunicipal de Ambientalistas y de la Iniciativa Ciudadana Ambiental Veracruz, que establece la gravedad del deterioro cambienteal cuando refiere que la superficie de bosques deforestada aumentó gradualmente en los pasados cinco años, pero además, dos de los ríos que cruzan la entidad están dentro del listado de los cinco más contaminados. Esa tríada fatal, corrupción, desatención institucional y depredación ambiental, merecen abordarse desde una óptica integral, pues mayores efectos negativos de los nuevos tiempos estan por verse.

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