Política

La ley a secas

octubre 05, 2019

La renuncia de Medina Mora a su condición de magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha propiciado un ambiente de especulaciones respecto a sus probables motivos para hacerlo. La corriente principal de interpretaciones asume que su renuncia obedece a las condiciones de tolerancia cero a la corrupción del nuevo gobierno federal.

Hay quien especula sobre su incierto futuro cercano en las condiciones de intolerancia a la corrupción de la nueva administración federal. Lo cierto es que ayer mismo el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, dio a conocer se había informado al Presidente de la República del inicio de una investigación contra el ahora ex magistrado con base en informes sobre depósitos significativos de dinero en el extranjero. La instrucción presidencial fue que cualquier asunto sospechoso en cuanto a manejo de dinero se presentara a la FGR, encargada junto con los jueces de determinar si hay delito o no, y si se tiene que juzgar o no al ministro. La solicitud de que se investigara al ex magistrado provino del Senado de la República. Medina Mora solía ostentar su cercanía con el ex presidente Enrique Peña Nieto.

Los acontecimientos recientes en cuanto a investigaciones sobre la corrupción y detenciones de notables abogados del sistema hacen difícil no pensar en que Medina Mora, abrumado, efectivamente se allana a la presión de la circunstancias. Lo singular del asunto es el procedimiento empleado y su pulcritud procedimental.

Faltan cosas por ver, pero hay signos suficientes para entender que se restaura la institucionalidad.

Ralph Roeder, biógrafo de Benito Juárez, recordaba en alguno sus textos que alguna vez se le preguntó al presidente sobre el futuro de un adversario que había faltado seriamente a la ley. El presidente contestó "A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas".