Política

Sin asomo de pudor

octubre 04, 2019

El saqueo aplicado al país durante más de tres décadas es gigantesco. Brutal. Si algo ilustra con crudeza la intención y calidad de los gobernantes en estos 30 y tantos años de régimen neoliberal es el dato que hizo público ayer el Presidente de la República respecto a la condonación discrecional de impuestos a decenas de empresas nacionales y extranjeras. Sistema tributario diseñado para permitir la evasión y los eventuales "buenos oficios" de algún funcionario que facilitara la exención de impuestos por una cantidad mucho menor en sobornos para funcionarios clave en el sistema tributario. Cosa nada infrecuente. La otra forma de eludir al fisco es cuando la necesaria condonación supone cantidades multimillonarias que requieren la autorización del Ejecutivo.

Los tres últimos ex mandatarios federales sabían perfectamente de las condonaciones millonarias de impuestos. Un día antes Felipe Calderón aseguró que la condonación no era facultad del Ejecutivo, sino un beneficio previsto en la Ley Fiscal. La ley misma estaba redactada y aplicada para que hubiera incentivos perversos como el olvido de la deuda acumulada a cambio de regularizarse al inicio de una nueva administración, o un nuevo año fiscal.

Durante tres décadas el país dejó de ser gobernado en un sistema político, para ser administrado por un pacto de complicidades. Sólo así puede el neoliberalismo medrar sobre una amplia base de corrupción. Los personeros y gobernantes del régimen anterior, desde Salinas hasta Peña Nieto, fueron todos meros administradores del sistema de complicidades entre oligarcas y escaladores sociales metidos a hacer carrera política para cebarse en ella y medrar. Estado de México y el ex presidente Peña Nieto son ejemplo paradigmático. Una revisión ligera de los personajes y empresas beneficiados por las condonaciones del prianismo da una idea aproximada de la profundidad del saqueo hecho al país.

Un diputado de Morena sugiere se solicite la presencia en la Cámara de Diputados de los ex presidentes Calderón y Peña para que expliquen las razones de sus decisiones. Es pronto para decirlo, pero entre esto y la mucha información que ha surgido respecto a los manejos en el régimen pasado, pareciera que nos acercáramos a la sanadora posibilidad de que Calderón pueda que ser confrontado públicamente con sus decisiones y sus consecuencias. Es también el caso de Enrique Peña Nieto.

Todo ello explica cómo es que pudieron darse casos de corrupción tan grotescos como el de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes. El estado y el país fueron gobernados y secuestrados por ladrones especializados en hacer pasar el dinero público a arcas y cuentas privadas. Muy decentes y de buena familia, eso sí.

Para que el sistema funcionara debía beneficiar a otros corruptos, específicamente los presidentes de la República que recibían y aceptaban bienes y dinero provenientes de tales asociaciones criminales debían derramar los beneficios al resto del sistema de complicidades. Lo que explica otros fenómenos de corrupción convergente igualmente importantes: Duarte y Miguel Ángel Yunes.