Política

México, pensar fuera de la caja

octubre 02, 2019

Aun estando políticamente desarticulado, el conservadurismo neoliberal regatea permanentemente el rediseño institucional del Estado. Ejemplos sobran. Basta mencionar tres: la resistencia del Poder Judicial a reducir sus sueldos y homologarlos proporcionalmente con el resto de los servidores públicos de alto rango; el alud de amparos concedidos a opositores del aeropuerto de Santa Lucía, y las demandas de desaparición de poderes en varios estados de la república, Veracruz entre ellos.

Es natural que lo hagan. Lo que inquieta es el tono y la intención claramente manipuladora con que lo hacen. Sugiere la oposición conservadora que no se opone por el mejor y superior interés de la nación, sino por sus intereses económicos y por conservar los privilegios con los que fue posible saquear el país por más de tres décadas dejándolo en las condiciones ruinosas en que se encuentra.

Hay un altísimo grado de irresponsabilidad al respecto porque el concepto desaparición de poderes es total; no sólo implica al Poder Ejecutivo sino al Judicial y el Legislativo. Es dejar al estado en que se aplica en la total desarticulación política bajo el nada democrático supuesto de que la Federación designe un gobernador sustituto ratificado por el Senado que convoque a elecciones y reconstituya también a los otros poderes. Las lagunas existentes en la ley actual suponen un profundo ejercicio autoritario en donde la facción en el poder impone a un gobernante que no tendrá ninguna condición de gobernabilidad, excepto el respaldo del poder central. No extraña que así de ambigua haya sido dejada la redacción del artículo. En respuesta, la mayoría de Morena en el Senado pidió la desaparición de poderes en Guanajuato y Tamaulipas.

El asunto es delicado pero tiene la ventaja de que pone en la mesa de la discusión la esencia autoritaria de la configuración institucional mexicana. Es deseable que el resultado de tal discusión acote y defina los conceptos y procedimientos realmente democráticos para resolver las diversas y profundas crisis institucionales de la infausta herencia del neoliberalismo. No es casual que el Presidente de la República haya calificado tales propuestas de excesivas.

Por otro lado, mientras la reacción busca –por lo que se ve sin éxito– la mejor forma de defender un modelo de consecuencias probadamente terribles, en la inauguración de la Tercera Conferencia Regional sobre el Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, que en el marco de la Cepal se lleva a cabo en la CDMX, los participantes regionales reconocieron el importantísimo y esperanzador arreglo institucional que hoy día se da en México.

Este arreglo realinea al país y su gobierno con los mejores intereses regionales latinoamericanos y vuelve a colocar a México como un referente de la defensa de los objetivos de justicia regionales y colocarlos por encima de las presiones y modas políticas internacionales. El matiz es determinante porque demuestra que sí es posible salirse del pensamiento y "sabiduría" convencionales, y articular mejores formas de asegurar el bienestar y felicidad de todos.

Por lo pronto, los países participantes no regatean su complacencia por el regreso del país a sus mejores tradiciones de política exterior y regional. Hasta parece haber razones para un optimismo un poco menos cauto. México está de regreso.