Política

Mala semilla

octubre 01, 2019

Se ha solicitado ampliar la auditoría que se practica a la administración anterior por la adquisición de equipos de monitoreo y vigilancia –léase espionaje– a una empresa que sugiere alguna eventual relación con los múltiples servicios de seguridad y vigilancia que han proliferado por el mundo, vinculados a ex militares, ex servidores públicos y mercenarios israelíes. Entre los que se encuentra, por ejemplo, la compra por el gobierno de Peña Nieto del "malware" Pegasus, sembrado en el teléfono celular de la persona a la que se quería espiar. Fueron afectados muchísimos defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción del país.

Ambos casos exhiben la esencia autoritaria del neoliberalismo; signos que también revelan impresentables como Donald Trump, Boris Johnson o Bolsonaro. La coincidencia no es menor. Algo similar sucedió en los años 20 del siglo pasado con el fascismo. El fascismo no es un fenómeno singular aislado. Es una época. El pensamiento fascista también estaba presente en los países aliados y competía electoralmente por el poder. Ése es el origen del PAN, fundado en 1939 año que estalló la Segunda Guerra Mundial.

El régimen neoliberal no sólo es autoritario, es profundamente indiferente al sufrimiento de los gobernados. Basta aludir a la estúpida guerra interna desatada por Calderón, que aún padecemos. Ha dejado al país en tales condiciones de irritación y recelo que llevará tiempo apaciguarlo y restablecer las relaciones de confianza necesarias para la reconstrucción y reencauzamiento del país. No sólo es un asunto de moral y ética públicas, es algo que impacta directo en la posibilidad de construir una sociedad próspera, educada y justa. Algo imposible en un régimen autoritario.