Política

Deuda imbécil

septiembre 30, 2019

El despropósito de los fundamentalismos económicos neoliberales se hace evidente ahora no sólo por la magnitud paralizante de la pobreza, ya de suyo dramática, sino por el aumento obsceno de la deuda pública municipal debido a la calamitosa condición en que dejaron a unidad básica de gobierno ejecutivo y porque, además, de los 212 municipios del estado, 201 tienen problemas serios con el aumento de su deuda pública.

La deuda de los municipios del estado asciende a más de 4 mil millones de pesos validados por las dos legislaturas anteriores; en ambas, recordemos, hubo mayoría, ya fuera priísta o panista. No importaba, porque tanto la lógica del diseño de las políticas como la orientación de las decisiones estaba dirigida a la apropiación del dinero.

En el sentido estricto, la etapa neoliberal mexicana empieza con José López Portillo en 1982, por desgarriate del la nacionalización bancaria hecha literalmente en los últimos días de su gobierno.

El presidente mexicano no tuvo más remedio que aceptar la imposición de los dos organismos financieros multilaterales para que la decisión sucesoria recayera en quien fuera titular de la secretaría de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid. A partir de 1982, seguían 36 años de gobiernos neoliberales instrumentadores del empobrecimiento sistemático de la población del país.

El vacío desolador en que los gobiernos de Peña Nieto y Javier Duarte dejó a los gobiernos municipales asciende a pasivos por la friolera de mil 417 pesos por la bursatilización de la tenencia vehicular; mil 231 millones de pesos por la creación de Asociaciones Publico Privadas (APP); y mil 504 millones por créditos contratados con la banca privada: más de la cuarta parte de la deuda pública.