Política

Nuevos aires

septiembre 27, 2019

Parte sustantiva de la sanación de la sociedad veracruzana pasa por desmontar los reflejos y las taras patriarcales que tanto daño hicieron en estas décadas de corrupciones pantagruélicas.

Oaxaca es referencial con su despenalización del aborto. Una sana llamada de atención a los legisladores locales que parecen no tener prisa para liberar a la sociedad veracruzana de una suma de atavismos que acotan la libertad ciudadana. El aborto es una de ellas, la despenalización de la marihuana es otra.

El gobierno estatal ha decidido colocar a mujeres en dos posiciones sustantivas asociadas directamente a la posibilidad de que la sociedad vea satisfechas sus demandas de justicia. Desde la corrupción a escala industrial, hasta la resolución del abandono en que se ha tenido a las víctimas familiares de los desaparecidos. No poca cosa. Son buenos signos. Esperanzadores, si nos atenemos al desempeño de los procuradores de justicia de los todos los gobiernos anteriores.

Aire fresco capaz de atemperar tragedias como la que aún sangra por Ayotzinapa. Es sustantivo que el Estado se haga cargo de las injusticias y tropelías de gobiernos anteriores. Por primera vez en cinco años los padres y familiares de los 43 muchachos desaparecidos –junto con el resto de la sociedad nacional– tienen la certeza de que el caso se va a investigar. La concreción de las intenciones gubernamentales pasa por una importante reconfiguración del Estado mexicano.

Lo que de ahí vaya a derivar está aún por verse, pero es previsible que cimbre más de una estructura de poder y que la distribución del ingreso nacional empiece a ser mucho más equitativo.