Política

Buena señal

septiembre 24, 2019

El conocimiento de las inquietantes condiciones medioambientales del estado es compartido por la mayoría de los veracruzanos. Han sido años de hacer absolutamente nada frente a lo que, salta a la vista, reclama acciones correctivas urgentes. En menos de medio siglo Veracruz perdió parte sustantiva de su masa forestal y contaminó la casi totalidad de sus ríos. Proceso de deterioro que se extendió e intensificó durante las décadas de neoliberalismo radical en que los personeros del PRIAN tomaron las decisiones en el país. Más de 80 por ciento de la masa forestal del estado ha sido devastada desde los años 80. Veracruz es uno de los estados más deforestados del país. Lo mismo pasa con sus ríos. La totalidad de ellos están muy contaminados en alguna parte de su recorrido o ya son ríos muertos. El caso del Río Blanco es referencial.

Es alentador que pescadores del Puerto se trasladen con sus lanchas de pesca a colaborar en la limpieza de basura del río. Eso es precisamente el tipo de relaciones colaborativas que la sociedad veracruzana precisa para reconstruirse a sí misma de la forma más rápida posible.

La violencia y el miedo en la que se ha obligado a todos a vivir durante años hicieron un daño descomunal al tejido social. Durante años, principios elementales de la convivencia como el respeto y el diálogo perdieron su sentido. Una ideología que privilegia la satisfacción del deseo y el consumo junto con nociones profundamente egotistas respecto a la noción del "éxito" diluyeron principios tan importantes y civilizatorios como la de compasión, empatía y la solidaridad.

Iniciativas voluntarias como la de los pescadores que ayudarán a limpiar el Río Blanco deben ser notadas y alentadas. Restablecer el reflejo por la colaboración espontánea de los individuos para resolver problemas comunes es el mejor camino para generar el capital social que tanto necesitamos los mexicanos.