Cultura

Bunge el centenario

septiembre 22, 2019

El filósofo de la ciencia y científico de la filosofía Mario Bunge nació en la Provincia de Buenos Aires el 21 de septiembre de 1919. Celebró su centenario en Montreal todavía produciendo como profesor emérito de la Universidad de McGill, a la que llegó en 1966. Su primer libro apareció en 1943; el más reciente, en 2014. Del medio centenar de títulos que ha publicado varios son accesibles en librerías y un par de decenas se pueden encontrar como libros electrónicos. El más voluminoso es el Tratado de filosofía, con ocho tomos aparecidos en lo ochentas. En el último tercio del siglo pasado La ciencia: su método y su filosofía (1960), La investigación científica (1969), Teoría y realidad (1974) y sus artículos semanales en el diario español El país, nutrieron los cursos de metodología de las ciencias, al menos en el mundo hispanohablante.

En un encuentro sobre humanismo y cibernética ocurrido en la ciudad de México en 1996, cuando la Web empezaba a ponerse de moda dijo: "Primero, la red procura una cantidad inmensa de información, es la universidad más universal y barata del mundo, aunque, ciertamente, no la de mejor calidad; segundo: la frecuentación de la red confiere prestigio, es chic e indicio de juventud...; tercero: surfing es más cómodo que visitar museos, asistir a conciertos, a conferencias o educar a los hijos; cuarto: cualquiera puede introducir su propia home page para exhibir su sabiduría o su sentido del humor...; quinto: la red permite hacerse de conocidos o de amigos de la noche a la mañana; sexto: la frecuentación asidua de la red es un refugio ante los problemas domésticos o de trabajo".

A la revolución informática la calificó de "innovación que no requiere un cambio de visión del mundo... El problema de nuestro tiempo no es la falta de información sino el exceso de ella… para aprender algo nuevo deben usar filtros, o sea, deben ignorar la mayor parte de la información que reciben. O sea, ignorar mucho para llegar a saber algo" Y concluyó: "Los medios de información… facilitan la elaboración o difusión del conocimiento pero no lo producen... Sólo un cerebro vivo y bien amoblado puede inventar ideas radicalmente nuevas".

Hace días, con motivo de su cumpleaños número cien le concedió una entrevista a El País*. Habló de varios temas y en ningún caso debió haber estado pensando en México, pero algunas de sus declaraciones son plenamente aplicables a nuestro escenario cultural y político:

"Las pseudociencias son muy populares porque no exigen investigación científica, pero son realmente peligrosas. La medicina es limitada, pero las pseudomedicinas, y los que dan malos consejos y dejan que la enfermedad se desarrolle mientras dan agüitas de colores, son un peligro… No sabemos medir la velocidad de la ciencia, pero lo que sí sabemos es que los recortes a los gastos científicos equivalen a recortes del cerebro y benefician sólo a los políticos que medran con la ignorancia".