Política

Reacciones de manual

septiembre 22, 2019

La ofensiva conservadora en Veracruz brota en varios frentes. Ha tomado ahora la estafeta la ultramontana Iglesia católica veracruzana con el manido argumento de la despenalización de la interrupción del embarazo. Hace pública su rotunda oposición al respecto, y en un sesudo y relativamente extenso documento aventura algunos argumentos y razones. El documento merecería, por morbo, hincarle el diente a detalle, pero se hace tedioso por la baja calidad argumentativa y la franca manipulación que hace el cura al respecto.

Por ejemplo, el prelado alega que "hay intenciones de minorías (…) que promuevan leyes en las que no estamos de acuerdo, no por una posición fideísta, sino por la defensa de la humanidad". La Iglesia sabe del galimatías dejado al actual gobierno por las dos administraciones anteriores y sabe también de los reflejos, miedos y debilidades de algunos diputados por los dictados del clero. Un estado y su sociedad exacerbados por las calamitosas condiciones de tres administraciones consecutivas. Casi dos décadas de usar los recursos públicos para fines privados, con una degradación institucional atemorizante y, hoy, con una oposición partidaria desorientada y en parte dominada por la agenda del ex gobernador Miguel Ángel Yunes.

Habiendo removido temporalmente a Winckler es de esperarse que salten incidentes y declaraciones disruptivas en un contexto ya de por sí bastante excitado y polarizado. Parece claro que en tiempos relativamente cortos la sociedad se entere realmente de las dimensiones y profundidad del daño patrimonial y quebranto público dejado por las tres administraciones pasadas. Es monumental. Es natural que reparen.