Política

A propósito del futuro

septiembre 21, 2019

El próximo lunes iniciará la Cumbre Mundial por el Medio Ambiente. Diplomáticos y notables del planeta se reunirán para debatir sobre un tema que muchos temen hemos alcanzado el punto de no retorno. La avaricia demencial de un sistema económico ideológico engañoso, que puede producir riqueza y bienestar sólo si es acotado por el interés y bienestar públicos, nos ha puesto como especie en una crisis terminal; o punto menos. Fenómenos tan variados como la plaga del sargazo en el Caribe, el aumento en la intensidad de los Huracanes, la extensión e intensidad de los incendios forestales, o la aparición de especies animales en latitudes y temporadas inusuales, sugieren que algo pasa que las cosas están cambiando a un ritmo mucho más rápido del esperado.

Hay razones suficientes para tener dudas sobre el futuro de la humanidad, la racionalidad neoliberal pro corporaciones parece ser mayoritaria en las élites gubernamentales del planeta y, pese a providenciales fenómenos contra cíclicos como el caso mexicano, el avance del deterioro continúa. O por lo menos así lo sugieren la cantidad e intensidad de fenómenos climáticos indeseados.

Con todo, este viernes dio también inicio la semana de protesta mundial por el cambio climático convocada por jóvenes en todo el mundo. Ayer, a lo largo del día las redes sociales y los portales periodísticos e informativos reportaron el avance de las protestas, la calidad convincente de la convocatoria y el ánimo taciturno de una juventud realmente preocupada -y ocupada-por su futuro y que tiene mucho qué reclamar al mundo adulto.

Es de apanicar la calidad de conciencia adulta que puede ver e incluso convivir con el deterioro rotundo de su entorno y hacer nada. No sentirse personalmente tocados por lo que a todas luces es una emergencia que alcanza a todos es algo que parecen compartir gobernantes y gobernados. Da miedo.

Hace muchos años Carl Sagan, el astrofísico que hizo de la ciencia y la astronomía temas filosóficos, dijo que sabíamos muy bien quién habla en nombre de las naciones y de las corporaciones, pero quién hablaba en nombre de la especie, se preguntaba.

De pronto aparece un movimiento mundial de adolescentes decididos a hacerse cargo de poner la emergencia en la agenda mundial. No poca cosa. Ellos hablan por la especie. Igual y hay esperanza.