Política

Pendientes

septiembre 18, 2019

El tamaño de la complicidad entre actores políticos en el régimen neoliberal pasado apenas si ha sido apuntado, aunque sus devastadores efectos los padecen todos los gobernados. Pero Veracruz, además, tuvo que padecer a un gobernador militante y rencoroso decidido a imponer su agenda personal e intereses familiares patrimonialistas al resto del estado.

El revés de no haber podido heredar la silla gubernamental a su primogénito no impidió y aprovechar los vacíos de la ley para imponer al temporalmente defenestrado Winckler. Pasan los días y se va despejando la verdadera naturaleza y costo de la gestión Jorge Winckler que en los casi tres años que fue titular de la Fiscalía General del Estado (FGE) no hizo nada, literalmente, por resolver las gravísimas injusticias cometidas contra los gobernados.

El desprecio por el dolor y las tareas de las buscadoras de desaparecidos es sólo una de causas por las que Winckler debe ser investigado. Otra igualmente significativa y que revela la naturaleza íntima de la calidad de gobernantes y personas que son es el caso del desfalco hecho al patrimonio patrimonio de los jubilados y pensionados del estado. La investigación iniciada desde el 2016 durmió el sueño de los justos en los archivos electrónicos y físicos de la FGE. Así, un juez ordena a la fiscalía terminar con una investigación apenas deficitaria, si no es que inexistente en realidad. Ése es el tamaño y naturaleza de las complicidades de los gobernantes neoliberales. Auténticos parásitos codiciosos del Estado modificado en su favor.

Es deseable y de esperarse que el caso de la tragedia de violencia múltiple veracruzana no sólo termine pronto sino que lo haga con castigo para los responsables que la alentaron. El estamento gobernante neoliberal completo junto con sus cómplices, administradores y sindicalistas medularmente corrompidos.