Política

En breve

septiembre 17, 2019

Habrá tiempo para el regateo, los análisis con pretensiones intelectuales y los cuentachiles; no faltarán los que se desgarren las vestiduras por lo que entenderán como rituales del autoritarismo superados; entre éstos, habrá quien diga que grito y desfile revelan las intenciones autoritarias del nuevo régimen porque así eran los gritos en el pasado, en la era no neoliberal. Y es verdad, los rituales que los gobernados atestiguaron durante este largo fin de semana evocan a los años posrevolucionarios, desde los 30 hasta 1982, año en que Miguel de la Madrid Hurtado asumió la presidencia impuesto por el FMI y el BM, luego de que José López Portillo nacionalizara el sistema de pagos nacional. La banca.

Habrá tiempo para analizar o debatir lo que significará el regreso del Estado como rector de la economía nacional por medio de las políticas y decisiones públicas. También lo habrá de para discutir el sentido y la intención de las decisiones y planteamientos gubernamentales.

Lo cierto es que a contrapelo de toda racionalización, el fin de semana estuvo cargado de una energía que no se sentía desde casi 40 años. La energía y el ánimo de una colectividad que compartía la emoción básica de sentirse conmovida por una canción que marcaba el fin burlón del sufrimiento. La pesadilla de tener una retahíla de gobiernos de devoción fanática neoliberal deliberadamente contrarios al interés y bienestar nacionales.

La contundente sobriedad como declaración de congruencia. El protocolo republicano. La sociedad frente a sí misma viéndose como parte de la solución. La confianza en que es posible construir un futuro mejor y de forma colaborativa.