Política

Aun cuando desde el poder se quiera ocultar lo que pasa, la violencia es muy visible: Iglesia

septiembre 15, 2019

Orizaba, Ver.– En menos de una semana, la estrategia de seguridad en el estado de nuevo está en el centro de los cuestionamientos. El incremento en la ola de inseguridad y violencia, que ya alcanzó a familiares de la jerarquía católica en esta zona, de nuevo motivó a la crítica por los magros resultados que se han dado, "no hay peor ciego quien no quiere ver", es lo que responde el sacerdote Helkin Enríquez Báez, vocero diocesano al calificar la seguridad en la zona de las altas montañas.

Y es que en las pasadas dos semanas, la representación católica en la región ha sido muy clara en que las estrategias de seguridad, al menos en la zona, no van nada bien, e incluso el mismo obispo de esta diócesis, Eduardo Cervantes Merino, hace apenas cuatro días, abiertamente lamentó que aquellos que juramentaron hacer cumplir y cumplir la ley, simplemente han fallado.

Pero el vocero diocesano igual fue muy crítico en su posicionamiento y dejó en claro que aun cuando, desde el poder, se quiera ocultar lo que pasa, los hechos son muy visibles, "aunque algunos que tienen autoridad, nieguen la realidad violenta de nuestro país, ésta sí existe y la constatamos todos los días. La constatan las mujeres que todos los días son violentadas, los periodistas que han sufrido atentados, todos la constatamos, no hay peor ciego que el que no quiere ver" expuso.

"Santo Tomás decía: la verdad es la adecuación de la menta con la realidad, quien no adecua su mente con la realidad no está diciendo la verdad o tiene una visión trastornada o manipulada, simplemente no se quiere ver; cuando no se reconoce una enfermedad, pues no se puede establecer una terapia que puede ayudar a su sanación y en el caso de la violencia", dijo.

La Iglesia y la sociedad, vemos que la violencia sí existe, "y seguimos pidiendo a los responsables –del estado y del país– a que se restablezca de modo urgente, que haya acciones eficaces, como ciudadanos nos comprometemos a lo que nos toque y la Iglesia se ofrece colaborar para restaurar el tejido social", plantea.

En su conferencia sabatina, el prelado además hace una comparativa de lo que pasa en materia de seguridad con lo que sucede en las políticas de salud pública, "(hoy tenemos) acciones nulas por ejemplo con el dengue, ha sido la misma ciudadanía la que ha tenido que resolver el problema, cuando los primeros responsables son otros, y (ellos) tienen que resolver el tema de forma urgente y entonces si presentar ese cambio que tanto se pregonó, pero que no lo hemos visto".

Hoy, prosigue, "se realizan acciones en donde a lo mejor se quiere ganar simpatías y a veces hasta con fines electorales, aun cuando no estamos en tiempos electorales, pero no debe haber discriminación y en el caso del dengue, las jurisdicciones sanitarias deben trabajar en todo el territorio que les corresponde sobre todo en las zonas de riesgo, en donde existe más canales, ríos o manantiales de agua.

Por todo lo que vivimos, "estamos en el momento de la post verdad, que es gente que se niega o dice que tienen otros datos u otra información y cuando contrastamos los datos oficiales, vemos que alguien no tiene lo datos correctos. En el caso del dengue, lo vemos, cuando en las redes sociales nos damos cuenta de que un amigo, un familiar, ha contraído la enfermedad y si sacamos cuentas las estadísticas sí nos están dando cifras alarmantes".

Negando la realidad no se va a solucionar nada, "no es una cuestión de complot mosquitero contra las autoridades, no, es una cuestión que nos habla de una emergencia sanitaria, gracias a Dios ya empezó a llegar el frío además todo lo que pasa, tiene gastos para el sector salud, para la economía de las familias, para las fuentes laborales, hasta pérdidas humanas aunque igual se nieguen, pero otro problema que se avecina, es el resurgimiento del sarampión, cuando anteriormente estaba controlado reaparece, eso es signo de retroceso".