Cultura

La música en la Independencia de México

septiembre 15, 2019

La historia de México está entrelazada con sus costumbres, su arte y su cultura, de tal forma la música se convierte en un documento histórico que muestra el sentir de la vida cotidiana del pueblo mexicano. En este contexto cabe destacar el papel protagónico que tuvo durante el proceso de la Independencia de nuestro país.

El gusto musical en México asimila las corrientes musicales llegadas de Europa que se arraigaron en la vida social del siglo XVIII a través del salón musical, las famosas tertulias que se efectuaban en casas particulares y recintos privados, destacando las reuniones acompañadas de música y chocolate que se realizaban en el Colegio de Santa Rosa María de Valladolid, actual Morelia, donde lo mejor de la sociedad se reunía para escuchar tocar a la orquesta de las alumnas, las llamadas "rositas", interpretando obras religiosas y profanas como, por ejemplo, la Obertura de Antonio Sarrier; y, cuenta la historia, que probablemente a dichas reuniones acudían el cura de Dolores, don Miguel Hidalgo, la Corregidora de Querétaro, Allende y Matamoros, y entre música y chocolate organizaban la insurrección; esto llegó a manifestarse de tal forma que en 1809 el mayordomo del colegio, don José María Obeso fue apresado por conspiración.

Con el inicio de la guerra de independencia el 15 de septiembre de 1810, los jarabes acompañados por la guitarra se volvieron el canto del espíritu nacional, entre los más populares estaban: "Los enanos", "El gato "y "El perico"; los jarabes mexicanos tienen como antecedente los jarabes gitanos provenientes de Andalucía, nacen como una canción y se convierte en danza, tiene un compás vivo y un carácter alegre. En ese periodo, también surgieron los llamados "Aires Nacionales", obras que evocaban estampas o lugares de México, como el famoso "Un paseo por Santa Anita" de Cenobio Paniagua o "Ecos de México" de Julio Ituarte. De tal forma, la connotación de música mexicana se remite a los inicios de la música popular documentada a partir de 1785 con la publicación de los "Sonecitos del país", de don Fernando de Gálvez.

Con la culminación de la Guerra de Independencia el 27 septiembre de 1821, la naciente República comenzó un largo camino de reconstrucción, búsqueda de identidad y reconocimiento internacional que se vio reflejado en la vida cultural de la Nación. La ópera se arraigó en México como el espectáculo favorito de la sociedad capitalina, el repertorio del Teatro del Coliseo abarcaba óperas, zarzuelas, tonadillas y sainetes.

El músico más prominente de la época fue Mariano Elízaga, quien poseía una de las más amplias y actualizadas bibliotecas de su tiempo y estaba al tanto del desarrollo y los avances musicales en Europa; cuentan sus biógrafos que era poseedor de un talento pianístico virtuoso. Elízaga fue maestro en el Colegio de Santa Rosa de Santa María en Morelia, donde dio clases a Catalina Huarte, que posteriormente se convirtió en la esposa de Agustín de Iturbide; el cual, al ser coronado como Emperador, llamó a Elízaga para que formara la primera Orquesta Sinfónica del México independiente, nombrándolo en 1822 maestro de la Capilla Imperial. Promotor musical incansable fundó en abril de 1825 la Sociedad Filarmónica y la Academia de Música de la Filarmónica, primer conservatorio laico de América; también instaló la primera imprenta de música en el México independiente, donde publicaba obras de autores mexicanos, iniciando lo que sería una prolífica industria nacional.

Nuevas formas bailables llegaron al país, a partir de 1815 se introdujo el vals que, a pesar de ser mal visto a su llegada, alcanzó una gran popularidad, al igual que las polkas que se arraigaron como bailes nacionales. La música escénica alcanzó un gran auge, Cenobio Paniagua compuso la primera ópera del México independiente: "Catalina de Guisa", estrenada el 29 de septiembre de 1859, que recorrió varias ciudades de la República, dando inició a la producción de óperas nacionales.

Cabe señalar que hubieron varios himnos nacionales a partir de la Independencia de México, el primero compuesto por José Torrescano en 1821; hasta el que quedo establecido bajo el gobierno del general Antonio López de Santa Anna, con letra de Francisco González Bocanegra y música de Jaime Nunó; fue estrenado el 15 de septiembre de 1854 bajo la dirección del afamado músico Giovani Botessini, cantado por la soprano Claudina Fiorentini y el tenor Lorenzo Salvi.

México es un país con un gran legado histórico, que ha generado su patrimonio a partir del andamiaje de eventos sociales, político y culturales que, manifiestos en su arte, nos revelan la esencia del gran pueblo mexicano.