Política

Actuar en consecuencia

septiembre 15, 2019

La decisión gubernamental de aplicar multas a las empresas que usan desechables plásticos para la entrega de mercancías causó la reacción inmediata del representante empresarial de Canirac. El dicho del representante empresarial acusa al gobierno de punto menos de buscar pretextos para recaudar dinero. El representante restaurantero, Martí Lois, afirma que apoyarán a los agremiados que hacen uso de desechables plásticos para la venta de sus mercancías aun cuando coincide en lo correcto de la medida. Su desacuerdo no radica en las intenciones de disuasión sino en las medidas concretas para hacerlo; eso es, gravar a quienes hagan uso de plásticos. A su decir, han ventilado el tema con el gobierno, coinciden con el imperativo de reducir drásticamente el uso de plásticos no biodegradables pero no están dispuestos a asumir una responsabilidad punitiva en caso de no hacerlo. Dicho de otro modo, nada que no sean meras buenas intenciones. Acostumbrado como está a los modos de los gobiernos pasados, dice que las autoridades usan la crisis plástica como un pretexto para morder. La afirmación prejuiciosa haría perfecto sentido en el gobierno de Peña Nieto, no así en el régimen actual.

La crisis mundial por contaminación plástica es mucho más grave de cómo nos la presentan los múltiples documentos, reportajes, testimoniales científicos que circulan en todos los medios de comunicación, formales y electrónicos.

Defender a sus agremiados sobre la base de una acusación de intenciones recaudatorias es mezquino. Aun cuando es del dominio público la calamitosa condición en la que las dos administraciones anteriores dejaron al vapuleado estado veracruzano. Menciona que se ha reunido con autoridades pero que no ha sido posible alcanzar un acuerdo.

Supone el empresario que una crisis casi terminal como la que padece el planeta con los contaminantes plásticos puede corregirse con meras declaraciones de buena voluntad. La sociedad requiere de una institucionalidad con dientes y autoridad decidida a aplicar la ley. Seguirá siendo así mientras no seamos capaces de construir una sociedad responsable, cuyos individuos asuman sin joterías su propia responsabilidad.

El apocalíptico desarreglo medioambiental mundial ya ha empezado a encajar consecuencias con comportamientos climáticos atípicos. La reciente temporada de estiaje fue devastadora para la masa forestal en diversas partes del mundo. California, Alaska, Siberia. En México, la cifra de incendios se triplicó. Los huracanes que han empezado son de la máxima intensidad y cada vez mayor frecuencia. En los océanos Pacífico y Atlántico más de 1.6 millones de kilómetros están cubiertos con plástico. Manchas de plástico más grandes que el tamaño de varios países juntos. El futuro de la especie es desolador si la humanidad, sus individuos, no se hacen cargo de sus responsabilidades.

El Estado mexicano encara tremendos problemas heredados de las administraciones anteriores. Pueden ser solucionados, por lo menos en parte, pero eso depende sólo de que los ciudadanos nos hagamos cargo de lo propio.