Política

Por prudencia

septiembre 13, 2019

Además de la retahíla de amparos y recursos en contra de varios proyectos significativos de la 4T, el primer gobierno del cambio de régimen ya ha topado algunas veces con la oposición popular. El Tren Maya es paradigmático porque no son pocas las representaciones de los pueblos originales que denuncian presiones hostiles de algunas empresas contratistas, o por la sencilla razón de que no los quieren en sus tierras por invasivos o porque realmente dudan que les implique algún beneficio significativo de largo aliento. Hay razones que explican la resistencia, porque cuando de desarrollo se trata suelen obviarse los costos por subrayar sólo los beneficios. Mercadotecnia elemental, pues.

Pero hay algunos proyectos especialmente controversiales y que tienen que revisarse con extremo cuidado porque son hechos con empresas trasnacionales de malas o dudosas prácticas, en el mejor de los casos. Esto es, la trasnacional Nestlé, que tiene la intención de construir una planta que cuesta 154 millones de dólares y que creará por encima de 12 mil empleos entre directos e indirectos.

La importancia de las inversiones de Nestlé en México no está a discusión. Lo que exacerba la desconfianza es que al ser una planta dedicada a la fabricación de café soluble, la demanda de la fábrica termine por sacrificar el café de altura y calidad por una especia mucho más económica y productiva. La historia de la cafeticultura mexicana es trágica por el sistemático abandono a la que fue condenada desde la instauración del neoliberalismo.

La nueva planta de Nestlé tiene los ojos de la sociedad crítica sobre ella. La mayoría es suspicaz y reclama completa transparencia de los tratos a los que se llegue. Ya a principios de la década a Nestlé se le acusó de malas prácticas en su suministro de cacao porque en la cosecha se emplea mano de obra infantil. Nestlé es una empresa acusada desde hace mucho de cometer crímenes contra el hombre y la naturaleza. La deforestación masiva en Borneo –hábitat de los orangutanes en peligro crítico– para cultivar aceite de palma. O la compra de la leche de las granjas confiscadas ilegalmente por un déspota en Zimbabwe. Nestlé comenzó a provocar a los ambientalistas por sus ridículas afirmaciones de que el agua embotellada es ecológica.

Ha realizado esfuerzos comunicativos mundiales para instar a las madres de países no desarrollados a utilizar su sustituto de leche para lactantes en lugar de la lactancia materna. Se ha dicho que Nestlé contrató a mujeres vestidas de enfermeras para entregar la fórmula infantil gratuita. Nestlé ha sido hasta ahora una empresa controversial. Es más que conveniente mantener la atención en ella.