Política

Apreciaciones

septiembre 09, 2019

La sola remoción de Winckler como fiscal de consigna, introdujo aires de relativo optimismo y esperanza para las víctimas familiares de los miles de desaparecidos, victimados en fosas clandestinas. Los meses que permaneció en el cargo fueron una cruel extensión de los dos años previos como fiscal servil del ex gobernador Yunes Linares.

Su permanencia implicaba la extensión de acuerdos inconfesables con los poderes fácticos criminales, la ampliación del desprecio por las víctimas y sus familiares, y el boicot de zapa que el personaje hacía desde el puesto. Una personalidad que se ha evidenciado como egotista y autorreferencial revela debilidad de carácter y amplia influenciabilidad por su alter ego, el ex gobernador.

Un par de días después de que fuera removido, reaparece su creador armado con una batería de vaticinios apocalípticos porque llevan al estado "hacia el precipicio en todos los órdenes".

Desliza que el Pan precisa de una dirigencia que marque distancia del gobierno en todo. Sugerencia ociosa porque, independientemente de la facción panista que sea, las diferencias con la actual administración son completas. Pero la política, se ha dicho, es el arte de lo posible, y eso supone buscar –y encontrar– el terreno común donde pueden construirse acuerdos si éstos son en beneficio de los gobernados.

Yunes Linares no tiene interés en ello. Lo tiene en hacerse del control del panismo veracruzano y entonces usarlo como ariete en contra de todo lo que no le sea su particular entendimiento e interés sobre las cosas. Porque el ex gobernador no lo define su pasión por lo político sino por la autocracia. Ése fue su interés en heredar el puesto al hijo. Gobernar por su intermediación.

Fulminado, trata de hacerse de algo más allá de la mera palabra que le sirva para manipular a favor de sus intereses y eso es el PAN. Desarmado, evita las habituales fanfarronerías y las descalificaciones al gobierno federal y, desde luego, cualquier alusión a la reciente derrota por la remoción de Winckler. Por supuesto ninguna alusión al enternecedor aspecto autorreferencial de su ex colaborador troyano.

Si nos atenemos a la dinámica que van perfilando las cosas en el país, no sería difícil que dentro de los posibles maxi procesos que se ciernen en el país tope con el suyo propio. Parece estar consciente de ello y de ahí su acentuado interés en hacerse del control del panismo estatal. Es de dudarse que cuente con el consenso a su favor, de ahí su claridosidad admonitoria. Pero es irrelevante. Con él o sin él las cosas siguen. Es un proceso sustentado en el mandato de las urnas y en las políticas ordenadas por ése mandato.

El PAN estatal tiene tareas importantes por hacer en su reconstrucción. Deshacerse de sus toxicidades entre ellas.