Cultura

Francisco Toledo

septiembre 08, 2019

Los pinceles están de luto. Uno de los principales pintores de México, gestor y promotor cultural, ambientalista, luchador social, oaxaqueño de pura cepa, artista que creó un imaginario en sus pinturas a partir de la naturaleza de su tierra, de la cultura de su pueblo y del sentir de su gente, ha partido; Francisco Toledo, artista universal, murió el jueves 5 de septiembre; su rostro quedo plasmado en sus autorretratos, que muestran los mil rostros que tiene un hombre en cada instante de su vida, pero su espíritu vuela en el cielo con la libertad de los papalotes en el viento.

Francisco Benjamín López Toledo nació en Juchitán Oaxaca, el 17 de julio de 1940; fue el cuarto de siete hermanos, hijos del matrimonio de Francisco López Orozco y Florencia Toledo Nolasco. De niño vivió en Minatitlán, región petrolera del estado de Veracruz; zona calurosa donde hay ríos y pantanos habitados por tortugas, lagartos y otros animales que se verían pintados en los bestiarios míticos de su obra, al lado de monos, murciélagos, sapos, iguanas e insectos.

Durante su niñez también vivió en Chiapas y, finalmente, a los 11 años se instaló en Oaxaca; allí cursó la secundaria y asistió a clases de grabado y pintura en el taller de Arturo García Bustos, donde inició su vocación por la plástica; en 1957 ingresó a la Escuela de Diseño y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en la Ciudad de México; en esa época el galerista Antonio Sousa le organizó sus dos primeras exposiciones, por esos años también expuso en Fort Worth, Texas. De 1960 a 1965 vivió en Paris dónde desarrolló su técnica de grabado; durante ese periodo realizó exposiciones en Francia, Inglaterra, Suiza y Alemania.

A su regreso a México decidió vivir en Oaxaca, posteriormente vivió en Nueva York, París y Barcelona; regresando a Oaxaca en 1989, estableciéndose de manera definitiva, casado con Trine Ellitsgaard, artista textil. Fue padre de cinco hijos: Natalia, Laureana, Gerónimo, Sara y Benjamín. Su obra comprende técnicas de pintura, litografía, grabado, cerámica y escultura; en ella plasma criaturas antropomórficas, que incluye en sus papalotes, libros de artista, máscaras, pinturas y grabados.

Su gran amor por Oaxaca impulsó su trabajo como promotor cultural, mismo que comprende la creación del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) en 1988, para lo cual donó su casa en Macedonio Alcalá, 507, ubicada en el centro histórico, que albergar al Instituto y garantiza su continuidad. También promovió la fundación del Taller Arte Papel Oaxaca en 1997 y el Centro de las Artes San Agustín en 2006, considerado el primero en Latinoamérica dedicado a trabajar el arte ecológico; allí se realiza y estudia fotografía, gráfica digital y diseño textil; en ese periodo fundó Ediciones Toledo.

Su obra es reconocida a nivel internacional, establecida de manera permanente en los Museos de Arte Moderno de México, París, Nueva York y Filadelfia, en la New York Public Library, la Tate Gallery de Londres y la Kunstnaneshus de Oslo. Asimismo, su obra se ha expuesto en Japón, México, Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, España, Nueva York, Londres, París, Ginebra y Oslo; en 1997 participó en la Bienal de Venecia.

En reconocimiento a su trayectoria le fueron otorgados el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1998, el Premio Príncipe de Asturias en el 2000, y en 2005 el Premio Right Livelihood; en 2007 la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca le otorgó un Doctorado Honoris Causa.

Como promotor de la cultura, este luchador social incansable realizó una campaña en defensa del maíz y en contra de los cultivos transgénicos, asimismo, defendió áreas naturales en Oaxaca; donó a IAGO su biblioteca con más de 30 mil libros y su museo con 124 mil obras de arte, 20 mil grabados de artistas internacionales y 80 mil fotografías; además donó otra biblioteca con 22 mil libros ubicada en el centro de la ciudad de Oaxaca; aunado a lo anterior apoyó en la creación de la Biblioteca para Invidentes Jorge Luis Borges, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, la Fonoteca Eduardo Mata y la Biblioteca Francisco de Burgoa de la UAEO. Este hombre universal, comprometido con su tiempo y con su pueblo, ha partido, las artes están de luto, pero seguramente su sonrisa se dibuja en algún papalote que se acerca al cielo.