Política

El Presidente no tiene quien lo cuide

septiembre 01, 2019

La tarde-noche del 30 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó la ciudad de Papantla, se trasladó a las instalaciones de la clínica IMSS Bienestar en medio de un discreto dispositivo de seguridad, en el que lo mismo participaron policías de los tres órdenes que elementos de la Sedena y la Guardia Nacional, muchos de ellos vestidos de civil, por lo que pasaban desapercibidos entre el tumulto de personas que se habían acercado para saludar al primer mandatario.

Durante su discurso volvió a tomar el punto de la desaparición del Estado Mayor Presidencial, que con sus más de 6600 elementos se habían encargado desde 1942 de cuidar de la seguridad de los presidentes de México y de los mandatarios de las diversas naciones que visitan nuestro país; estos elementos fueron asignados dentro de la propia Secretaría de la Defensa Nacional o bien fueron desplegados a la Guardia Nacional.

Cuando se dio a conocer su intención de desaparecer al Estado Mayor Presidencial salieron muchas voces de alerta por el riesgo que corre Andrés Manuel López Obrador, como presidente de la República; y es que a nadie le conviene que ocurra un atentado en contra del jefe del ejecutivo, independientemente si comulgan o no con su forma de hacer política o de gobernar.

Este viernes quedó evidenciado lo fácil que es acercarse al presidente de la República, y que, visto desde una óptica positiva, podríamos decir que se trata de la primera vez en que un ciudadano puede acercarse fácilmente a su presidente, saludarlo, tomarse la foto del recuerdo sin que los elementos que lo custodian traten de impedirlo.

Al término del evento, cuando el convoy en el que se trasladaba el Presidente, al pasar frente a nosotros, por atención o por costumbre, permitimos que avanzara toda la comitiva, porque es de recordar que en anteriores ocasiones los miembros del Estado Mayor Presidencial impedían que cualquier vehículo se acercara al convoy.

Al avanzar a lo largo de la carretera entre Papantla y Poza Rica, en algún momento quedamos en medio del convoy de vehículos, pero al llegar a la ciudad, era tan endeble el dispositivo de seguridad protegiendo al Presidente, que en varias ocasiones pudimos emparejarnos a su camioneta y saludarlo, platicar con él; prácticamente lo estabamos correteando.

En ocasiones se nos adelantaba, lo emparejábamos y así cruzamos prácticamente toda la ciudad de Poza Rica sin que nadie, sin que ningún elemento de seguridad, preguntara los motivos por los cuales íbamos tan pegados del Presidente.

Insisto, esa es una buena señal y refuerza su discurso de que "al Presidente el pueblo lo cuida", pero también debemos detenernos a pensar lo que podría pasar si, en algún momento en el México que vivimos, con una situación como la que se está viviendo en Nuevo Laredo, con lo ocurrido en Coatzacoalcos o lo que sucede en Michoacán... no se tratara de un simple ciudadano el que intente acercarse al Presidente de los mexicanos.

Después de seguirlo por toda la ciudad pudimos llegar al hotel donde se iba a hospedar, donde tampoco había un dispositivo de seguridad, así que con total tranquilidad lo recibimos, caminamos junto a él y muy amablemente se prestó para tomarnos una foto del recuerdo, nuevamente, sin que ningún elemento de seguridad lo impidiera.

Si bien es cierto que al Presidente "lo cuida el pueblo", creo también que podría ser el punto débil de su seguridad y es ahí, donde debe estar alguien para cuidarlo realmente.