Política

AMLO: La patria saqueada y ensangrentada clama justicia

agosto 27, 2019

Al presidente Juárez, que tanto invoca el presidente López Obrador, en ningún momento le temblaron las piernas y el cerro de las campanas guarda el testimonio de que los traidores a la patria tienen que ser castigados, con la severidad de las leyes existentes, o bien, con las que en aras de su soberanía expida el Congreso para limpiar al país de tanta miasma que lo asfixia.

Si la patria ha sido saqueada con una deuda que se hace impagable y ensangrentada de la manera más despiadada de que se tenga memoria, lo menos que se debe hacer es impartir justicia y más en este momento en que existe una fiscalía que, sin miramientos, debe actuar para que los más de treinta millones de ciudadanos que votaron por él en las elecciones vuelvan a creer y se reafirme la confianza en el futuro.

Es cierto que se recibe un gobierno con su peor crisis. Un campo descapitalizado y en el abandono más terrible, al encontrarse las tierras en manos muertas que, por ley, si se quiere se cultivan (las tierras) y si no, se dejan en el abandono, como lo condenó en su momento Ponciano Arriaga en su voto particular al aprobarse la constitución de 1857, sin que exista la posibilidad, al menos en este momento, para retomar el espíritu del constituyente de l917, con su artículo 27, que ha sido destazado desde el gobierno de Salinas de Gortari y que se consolida con las reformas del llamado Pacto por México, en que los partidos PRI, PAN, PRD, Verde y otras chiquilladas llevaron a la entrega de los recursos de la nación a nacionales y extranjeros.

Si las industrias estratégicas de la nación –petróleo, electricidad, agua, etcétera– se han privatizado, está en chino alentar su cambio, sin embargo, al estado soberano le queda el recurso de exigir, mediante los ordenamientos jurídicos existentes, que esa riqueza que se genere se distribuya de manera tal que no sólo sirva para el acaparamiento privado, para aumentar los ricos de Forbes, sino que se vea el desarrollo social mediante su distribución oportuna.

Es incuestionable que los que durante tantos años mantuvieron secuestrada a la nación, esa minoría rapaz e insaciable, los únicos que han obtenido beneficios, se resistirán de mil formas para impedir que la situación cambie o se transforme, y menos aún, que la corrupción y la impunidad forme parte del pasado, pues en ella y por ella han llegado sus millones, y se ha llegado a esta crisis que tiene al país en una situación deplorable.

Si la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda llega al fondo del saqueo que se ha generado en el país apoyándose en los convenios internacionales sobre el lavado de dinero, o el uso de recursos de procedencia ilícita, veremos el gran descubrimiento del saqueo de que ha sido víctima México, en peores condiciones que Argentina, Brasil, Perú, Colombia y otra naciones que, mediante ese mecanismo, empobrecieron a esas naciones, muchos de cuyos presidentes están en la cárcel, al igual que sus familiares.

Por eso es ahora o nunca que el presidente López Obrador tiene que actuar con rigor, sin ser tapadera de nadie, de manera que se siga la huella de la corrupción e impunidad en todos los niveles, pues lo que estamos viendo son pequeños escarceos, porque el fondo es profundo y hay el temor de que las cosas se empantanen, sin embargo, la ley federal para la prevenir e identificar los bienes de procedencia ilícita es una arma sólida, que se refuerza además con las reformas hacendarias que sepultarán el fraude fiscal.

El endemoniado saqueo que aún se vive y la sangre que se derrama todos los días es consecuencia lógica de la corrupción e impunidad que los poderes de la unión, gobierno federal, estados y municipios han auspiciado en la connivencia sin límite y recato alguno, al no existir castigo para nadie. Cuando se pretende actuar, la resistencia es ostensible por el contubernio que ha prevalecido desde siempre ■

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