Política

Factótum

agosto 22, 2019

El ex gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares es un conspicuo miembro de la élite depredadora que durante casi cuatro décadas saqueó y, literalmente, desmanteló la fábrica nacional. Su historia de diferendos con miembros de la misma élite de neoliberales es harto conocida; su tránsito al PAN no significó desde luego un mejoramiento de conciencia o de plataforma política para mejorar la situación de los gobernados. Al igual que el resto de la cáfila de traidores a la patria que gobernó al país durante 36 años, el ex gobernador atendía exclusivamente los intereses de su agenda familiar y personal.

La amplia cauda de malos manejos durante su gobierno ha sido ampliamente expuesta por La Jornada Veracruz.

Ladino, aprovechó un vacío en la reforma constitucional para transitar de la dependencia de la Procuraduría de Justicia del estado a la Fiscalía Estatal que estaba supuesta a ser independiente. Literalmente nombró a su imberbe abogado familiar como fiscal del estado. Lo que estaba planeado para funcionar como una Fiscalía a modo terminó como un jaque de caballo transexenal.

Ante el panorama de detenciones de destacados miembros y personajes articuladores del pacto de impunidad que sustituyó desde 1989 al sistema político mexicano, Yunes ha ganado tiempo y contención relativa de acciones legales en su contra.

A todas luces es un arreglo que, aunque fue planeado para durar lo que dure el actual gobierno, es perecedero. El desmantelamiento del pacto de impunidad es tan contundente que es previsible que, en un tiempo relativamente corto, termine por tocarlo aunque en un tiempo aún indeterminado; aunque hay motivos para pensar que no será especialmente largo. La detención del abogado Collado es clave para dilucidar el abigarramiento legaloide de la impunidad y sus mecanismos de perpetuación. Las demás detenciones, verbigracia la de Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México en España, lo confirman.

La tarea de contención encomendada al fiscal Winckler es obstructora de la justicia, él lo sabe y también sabe que la encomienda lo acerca a la categoría de carne de presidio. La información que ha decantado por el asesinato de la alcaldesa de Mixtla de Altamirano, Marisela Vallejo, apunta hacia esa dirección. Es de esperarse y desearse que la preparación del caso sea esta vez hecha sin precipitación.