Política

Rosa y brillante, croma civilizatorio

agosto 19, 2019

La toma de la calle para irla atizando de rosa a fuerza de puños de diamantina y humo rosa de camino a la sede de la Fiscalía de la Ciudad de México bien puede el punto de inflexión en el que la plantar cara a la misoginia patológica de la sociedad mexicana impulse a las nuevas autoridades de la CDMX a echar a andar un torrente de políticas públicas e iniciativas de movilización que pongan al centro del escrutinio público tanto a autoridades como sus decisiones para modificar la evidente patología generalizada al respecto en la sociedad mexicana.

No es especialmente complicado suponer que los determinantes y disparadores del feminicidio en México tienen raíces profundas en la formación social mexicana. Una religiosidad patriarcal y gazmoña compartida por las mujeres es parte sustantiva de la explicación del fenómeno. Pero, más allá de la variable religiosa, está el trauma de una sociedad que nació como mestiza por una violación integral. Cultural y física.

El machismo mexicano es tan hondo que ha distorsionado la idea misma de la hombría. Se puede tolerar casi cualquier insulto, pero no así cuando se alude a violar a la madre. Que precisamente eso quiere decir el verbo chingar. Se es hijo de la chingada y la chingada es la Malintzin, la malinche, a quien el conquistador le jincó un hijo. Jincar lo mismo es endilgar, que propinar. Vocablo de propósito múltiple a veces de significados opuestos. Se puede ser chingón y estar chingado por alguien o las circunstancias. La chingada es la violada, la sexualmente abusada aunque se convirtiera en amante y madre de hijos del violador. Se tomó la calle para poner en el ojo de la atención pública la violación tumultuaria de un puñado de hijos de mala madre (otra chingada) uniformados sobre una muchacha adolescente.

Un enojo estridente y decorativo llenó de intervenciones el equipamiento urbano de la CDMX. Hay a quienes eso les parece abusivo y vandálico. Es mentira. El equipamiento urbano se limpia, se repara, se sustituye. Una vida perdida no. Hay quien supone que hubo provocadores. Es improbable aunque puede ser. Pero lo sustantivo no es lo que a la gazmoñería le parece vandálico, eso es irrelevante.

Lo alentador es el cambio de actitud. De una indignación pasiva y sumida en la impotencia, a una actitud proactiva, lúdica y consciente del drama acumulado por años. Ciudad Juárez, Estado de México, Veracruz, CDMX. Justo a eso se refiere una sociedad agraviada. No se pida prudencia urbana a las víctimas potenciales con un problema que tiene décadas si ser atendido. Piedad, carajo.