Política

Los Monasterios centros culturales en la Edad Media

agosto 18, 2019

Con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, la deposición del emperador Rómulo Augusto por los germanos, francos y visigodos, y el saqueo de Roma; se inició la llamado la Edad Media, que duró aproximadamente mil años, durante este periodo se conjugaron la cultura grecolatina, las costumbres de los pueblos germanos y el cristianismo, dando origen a los nuevos reinos europeos. La iglesia que se había desarrollado dentro de la estructura política y social del Imperio Romano; a partir de estos cambios comprendió la necesidad de reestructurar su organización sobre nuevas bases administrativas, culturales y políticas acordes a esta nueva organización social feudal. De tal forma, surgieron los monasterios como un elemento fundamental dentro de la sociedad medieval; siendo los encargados de la conservación de la cultura grecolatina, el cultivo de las artes y las letras.

La palabra monasterio proviene del término griego monasterion, cuya raíz es mono, uno solo; ya que en sus orígenes el monje elegía vivir en soledad dedicado al retiro espiritual y la plegaria. Sin embargo durante la Edad Media, ocurrió la gran transformación de la vida monástica; en el siglo VI se fundó la orden de los benedictinos, donde los monjes vivían en comunidad, esto originó el gran cambio del paradigma monástico. Su fundador, Benito de Nursia, procedía de una familia romana patricia, había estudiado en Roma retórica, filosofía y derecho; cuentan sus biógrafos que a los 20 años se retiró a Subiaco a vivir la vida eremítica. En el año 529 fundó junto con sus discípulos el primer monasterio de occidente, el Monasterio de Monte Cassino regido bajo los principios codificados en la llamada Regla de San Benito, su doctrina se resume en Ora et labora, reza y trabaja, con humildad, abnegación y obediencia.

La vida del monje benedictino debía integrar el estudio, la lectura, el trabajo en el campo y en los talleres artesanales, la asistencia a los pobres y a los peregrinos; y la oración cantada a lo largo del día y la noche. Basados en la autarquía, los monasterios se abastecían con sus propios recursos, eran complejos autosuficientes y autosostenibles, sustentados sobre un perfecto funcionamiento organizacional.

Su construcción se adaptaba a las características del lugar; la relación arquitectónica entre forma y función estaba especificada en la Regla de San Benito, donde se priorizaba el orden.

Los monasterios eran construcciones amuralladas que se dividían en varias estructuras: la iglesia, el lugar de oración u oratorium, el lugar para dormir o dormitorium, la cocina y el comedor o refectorium, una estancia para recibir a los huéspedes u hospedería, la portería que era el área de comunicación con el mundo exterior, los talleres artesanales, la enfermería, el cementerio, el herbario, la granja, los establos, bodegas, alacenas, el Scriptorium, la Biblioteca, y el claustro que era un jardín cuadrangular con una fuente al centro.

San Benito fundó el Monasterio de Monte Cassino en el año 529; y escribió la regla benedictina donde codificó en los capítulos del 8 al 19 las llamadas horas canónica u oficio divino, que comprendían un conjunto de oraciones cantadas en horarios establecidos a lo largo del día y la noche, eran las siguientes: Maitines, Laudas, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas, Completas y Vigilia; aunque el horario de los monjes era solar, por aproximación se puede saber en qué horario se cantaban.

En la biblioteca de Monte Cassino se dio origen a la tradición de los Scriptorios medievales, que literalmente significaron el lugar destinado para escribir, el cuidadoso trabajo que se realizaba en estos estudios era muy importante, en un principio los textos se copiaron en pergaminos elaborados con piel curtida de cordero, cabra o ternera, el Scriptorium debía contar con plumas de ave o cálamo de caña tallada, tintas, tinteros, atriles, escritorios, pigmentos, sacapuntas, piedra pómez y tabletas de cera; en Europa se empezó a escribir en papel aproximadamente hasta el año 1000 cuando lo introdujeron los árabes. Debido a que los manuscritos se guardaban en armarios, el responsable del Scriptorio era llamado Armarius, estaba al frente del taller donde trabajaban los copistas encargados de copiar los textos, los rubricadores que eran los que dibujaban e iluminaban las letras capitulares y el ligator que encuadernaba los libros. En los monasterios se atendía a los enfermos, esto llevo al cultivo de plantas medicinales que se trabajaron en los herbarios, los cuales funcionaban como verdaderos laboratorios farmacéuticos, que registraban su trabajo; también fueron los monjes quienes desarrollaron la escritura musical. De tal forma, los monasterios se posicionaron como los grandes espacios donde se preservaron las artes y la ciencia durante los mil años de la Edad Media.

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