Política

Crimen atildado

agosto 15, 2019

El crimen organizado (narcotráfico, la trata, el tráfico de armas, el secuestro y la extorsión) crecieron exponencialmente bajo un modelo empresarial corporativo. Esto y la ineficacia neoliberal para la distribución del ingreso, sumada a la corrupción de quienes tomaban las decisiones de gobierno, condujo a la metástasis entre gobierno y empresas criminales.

El impacto de esto fue integral. Todo fue alterado y fue esto lo que nos condujo a la irracionalidad de renunciar al Estado como compensador y corrector de las crisis sistémicas asociadas al capitalismo depredador. Más de 30 años sin crecimiento económico, con aumento exponencial de la pobreza y las desigualdades sociales, y la precipitación vertical de la legitimidad del Estado y sus instituciones.

La explosión de violencia e inseguridad, y la militarización de las tareas de seguridad pública son resultado de lo anterior.

Los gobernantes de las llamadas alternancias eran interlocutores pares de las cabezas de los corporativos criminales. Lo fueron todos. Esas eran las reglas del juego con las que todos ganaban. Por un lado el saqueo de los recursos del Estado, el dinero público entre ellos, por el otro, la relación par entre gobiernos y empresarios de los corporativos y multinacionales del crimen.

Desvelar esas relaciones, junto con un par de investigaciones serias sobre ciertas relaciones sospechosas con corporativos corruptos como Odebrecht u OHL llevará al Poder Judicial al equivalente nacional de los mega procesos anticorrupción que ya se han vivido en América del Sur. Es obligado para el Poder Judicial de la federación si lo que se quiere es de refundar la República.

Justo lo que personajes como Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes tienen el imperativo de evitar.

Eso explica que, frente a la revelación probada del secretario de Gobierno del estado, en el sentido de que el perpetrador del asesinato de la alcaldesa de Mixtla trabajaba formalmente en el gobierno de Miguel Yunes y cercano a su propia oficina, pese a tener antecedentes penales y quien recientemente "se suicidara" para evitar ser detenido, el fiscal Winckler revire como "hipótesis" la posibilidad de que los cuerpos desmembrados aparecidos en Maltrata "podrían" ser víctimas de desaparición por elementos de la SSP.

Que frente a un hecho probado, sobre el que habrá necesariamente que profundizarse, el fiscal revire con una hipótesis escandalosa sobre la actuación de la SSP, vuelve a confirmar que al fiscal le tiene sin cuidado el deber ser de su desempeño. Su misión no es la justicia sino el encubrimiento, de ahí los globos de aire caliente. Lo que hace el fiscal con su versión facciosa de Fiscalía es cancelar la justicia para los gobernados a favor de los intereses de familiares que lo ungieron en el puesto.