Política

Yacen restos del cardenal Sergio Obeso en la Catedral de Xalapa

agosto 14, 2019

A la ceremona asistió Norberto Rivera, así como arzobispos de diversos puntos del país

Desde ayer los restos del cardenal Sergio obeso Rivera yacen al lado de siete obispos veracruzanos, atrás de la capilla de san Rafael Guízar y Valencia, dentro de la Catedral Metropolitana de Xalapa, en donde familiares e integrantes de la grey católica despidieron al obispo "humilde" y en el que una mayoría de los feligreses le pedían que desde su nueva morada pida por la paz de México y de Veracruz.

En la misa de Exequias, el primero en hacer acto de presencia fue Norberto Rivera Carrera, cardenal emérito arzobispo primado de México y los obispos del episcopado Mexicano: Gonzalo Alonso Calzada, obispo de Tehuacán; Mario de Gasperín, obispo emérito de Querétaro; Eduardo Cervantes Merino, de Orizaba; Ramón Calderón Batres, emérito de Linares; Lorenzo Cárdenas Aregullin, de Orizaba; Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, emérito de Veracruz; Salvador González, auxiliar de México; Roberto Domínguez, de Ecatepec; Roberto Carlos Briseño Arch, de Veracruz; Domingo Díaz, de Tulancingo; Marcelino Hernández, de Colima; José Rafael Palma Capetillo, auxiliar de Xalapa; Trinidad Zapata Ortiz, de Papantla; Rutilo Muñoz Zamora, de Coatzacoalcos; Fidenio López Plaza, de San Andrés Tuxtla; Egelberto Rodríguez, delegado del cardenal de Guadalajara, Víctor Martínez.

Además un grupo grande de sacerdotes de Xalapa y varias regiones del estado de Veracruz y religiosas y seminaristas, estuvieron allí para despedir al cardenal de 87 años que falleció el domingo 11 de agosto.

"Quién no le debe un favor al cardenal Sergio Obeso, cuando alguien se le acercaba, sacaba su libreta y apuntaba para recordar. También el obispo Rogelio Cabrera, presidente del Episcopado, decía "si ha habido un obispo muy querido por todos los obispos, sacerdotes y religiosas ha sido don Sergio", dijo el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, quien ofició la misa de cuerpo presente.

Reyes Larios, describió al Cardenal como un hombre honesto, trabajador, de fácil relación y excelente sentido del humor, "un hombre que sabía manejar hasta la picardía adecuadamente, como buen jarocho".

También contó que la madre de Obeso Rivera fue una mujer con carácter fuerte pero profundamente devota que "dio su vida dos veces por su hijo", pues eligió continuar con su embarazo a pesar de los riesgos que representaba. "Le dijeron o ‘usted aborta o usted muere’. Ella consultó a un médico creyente y le recomendó continuar el embarazo, ella aceptó y se quedó paralítica durante algunos meses, eso contaba don Sergio".

Al finalizar las exequias de Obeso Rivera, el padre Luis Acosta Méndez procedió a realizar un responso y a incensar el féretro donde descansan los restos del cardenal, luego vino el aplauso por parte de todos los asistentes y el padre Rafael Luna, encargado de dirigir la ceremonia, exhortó a los presentes a permanecer en su lugar en tanto se trasladaba el cuerpo del Cardenal del altar de la Catedral a la Cripta de los Obispos a donde se dirigió el cortejo fúnebre encabezado por los integrantes de los servicios del altar, seguido por familiares y los obispos asistentes.