Política

Despiden a Sergio Obeso, cardenal de Xalapa

agosto 13, 2019

El arzobispo emérito falleció la noche del domingo; fieles dan el último adiós

Como él lo pidió, su ataúd era sencillo y de madera. El féretro del cardenal y obispo emérito de Xalapa, Sergio Obeso Rivera, fue colocado en el piso frente al altar mayor de la Catedral Metropolitana de Xalapa, siempre permaneció cerrado y sobre él se colocaron el capelo cardenalicio y la cruz pectoral que el cardenal recibió en Roma el año pasado, así como las banderas de El Vaticano y de México.

Allí, arrodillados en el féretro, que sólo estaba acompañado de un cirio pascual como símbolo de la resurrección, familiares, sacerdotes de distintas regiones del estado, grupos de religiosos y feligreses, desde las tres de la mañana de ayer se despidieron del obispo, quien dejó huella para atender desde el catolicismo a los más desprotegidos de la sociedad.

En la primera misa oficiada con el cuerpo presente del cardenal, el vicario general de la Arquidiócesis, Gilberto Suárez Rebolledo, en la homilía dio a conocer que una de las peticiones del Cardenal fue mantener cerrado el ataúd, también mencionó que Obeso Rivera dijo que le gustaría recibir el llamado al señor en día domingo y su petición se cumplió.

Entre cantos, rosarios y alabanzas, todo el día de ayer y parte de la mañana de hoy serán velados los restos del cardenal, que quedarán depositados dentro de la catedral metropolitana, allí será su última morada, después de la misa que se oficiará a las 12 del día.

Dentro la estructura eclesiástica veracruzana se preocupó por llevar la fe a los más de 2 millones de feligreses católicos de la Arquidiócesis de Xalapa, pero para poder evangelizar a todos los pueblos, promovió su división en otras dos más y así surgieron las diócesis de Orizaba y Córdoba.

Algunos analistas de la Iglesia Católica señalaron que sus nombramiento como presidente de la Comisión Episcopal Mexicana representaba el contrapeso de una parte de la "iglesia social" por su habilidad para mediar entre los grupos eclesiásticos ligados al gobierno y los obispos como Samuel Ruiz y Sergio Méndez, que tenían una cercanía a los grupos sociales marginados e indígenas.

Sergio Obeso fue uno de los responsables de la canonización del primer santo obispo latinoamericano, san Rafael Guízar y Valencia, que fue elevado al honor de los altares por el papa Benedicto XVI, el 15 de octubre de 2006.

En Xalapa, se le recuerda como el arzobispo que implementó las conferencias de prensa todos los domingos, después de la misa del mediodía, en donde hablaba de su posición sobre los problemas sociales, en donde pedía "sólo no me metan en política", hasta que delegó la responsabilidad al vocero de la arquidiócesis, al vicario de la Inmaculada Catedral de María Inmaculada, en ese entonces, al párroco Quintín López Cessa.

Sergio Obeso nació en Xalapa, el 31 de octubre de 1931, ingresó al Seminario de Xalapa el 23 de enero de 1944. Luego de sus estudios de humanidades, fue enviado a Roma donde cursó Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana. Fue ordenado sacerdote en la ciudad de Roma el 31 de octubre de 1954. A su regreso a México fue enviado al Seminario de Xalapa donde desempeño varios servicios (Prefecto de Filosofía, Director Espiritual y Rector) hasta 1971.

El 30 de abril de 1971, Pablo VI lo designó obispo de Papantla donde permaneció 2 años y 8 meses. En enero de 1974 fue nombrado obispo coadjutor de la Arquidiócesis de Xalapa con derecho a sucesión. El 12 de marzo de 1979, se convirtió en Arzobispo de Xalapa.

Sergio Obeso fue elegido presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano para el periodo 1983-1985 y reelecto de 1985 a 1988. En 1995 fue reelegido para esa función permaneciendo hasta 1997. Fue también responsable de las Comisión Episcopal del Clero y de Pastoral Social.

El 10 de abril de 2007, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia como obispo de Xalapa una vez que cumplió la edad jubilatoria obligatoria establecida en 75 años y en el año 2018 el papa Francisco consagró a Obeso Rivera como cardenal.

El arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, comentó que Obeso Rivera fue un pastor cercano a las personas de bajos recursos y por eso muchas veces recorrió las comunidades rurales y los pueblos de la sierra de Veracruz, con una gran disposición y caridad pastoral. Siendo el pastor de esta Arquidiócesis, señaló, supo crear las estructuras eclesiales que permitieron el acercamiento y acompañamiento a los sectores más desprotegidos.

"Don Sergio nos enseñó con su ministerio y testimonio de vida que la verdadera fe no se puede encerrar sólo en la sacristía. Pero también que el servicio a nuestros hermanos, resulta más auténtico cuando se inspira en nuestra pertenencia a Cristo. Fe y vida fue un binomio muy bien conjugado por nuestro Cardenal. El cardenal Obeso nos enseñó con el testimonio de su vida que se puede y debe servir a los pobres sin asumir posturas radicales y sin demagogias".

Sergio Obeso, hombre de talento magnífico: párroco

El párroco de la Catedral San Miguel Arcángel de Orizaba, Javier Yael Cebada Tejeda, lamentó profundamente el fallecimiento del cardenal Sergio Obeso Rivera y dijo que fue un hombre con una profunda fe y un testimonio de Dios en la Iglesia. "Desde mi infancia tuve la oportunidad de conocerlo, siendo seminarista también y de sacerdote tuve la oportunidad de estar en convivencia con él, me dejó muchas enseñanzas", afirmó.

Puntualizó que las muestras de cariño y agradecimiento hacia su persona siempre serán infinitas, por haber sido un gran servidor de la Iglesia católica. "Siempre era un placer escuchar sus conferencias, así como sus reflexiones y sus homilías, porque en todo te daba luces y te abría un camino, un camino para la vida, para la vida Cristiana, era un hombre muy comprometido, un hombre muy completo, muy íntegro y un hombre de Dios, que siempre dio buen testimonio de Dios en la Iglesia", dijo.

El prelado señaló que tras conocer de su muerte, él pidió a Dios su intercesión para su eterno descanso: "al hombre que Dios al final de su vida le permitió la gracia de convertirse en cardenal, producto de esa especial forma de ser y de servir a la Iglesia católica, siempre a su servicio, con el profundo amor que siempre le demostró a nuestro Dios".

Y dijo que él como miembro de la Iglesia está cierto de que monseñor Obeso está gozando de la alegría de la casa eterna del Padre después de haber cumplido su misión aquí en la tierra. "Le agradezco a Dios de haber tenido la dicha de conocer a un gran hombre, un gran pastor, a un gran obispo, Dios nos siga concediendo hombres personas con esos talentos magníficos".