Política

Instituciones a prueba: caso de la CEAPP

agosto 09, 2019

En un aluvión previsible, luego del revolcón que la sociedad le dio al sistema político nacional durante las elecciones del año pasado, prácticamente la totalidad de las instituciones oficiales que sostenían el viejo régimen se han visto cuestionadas no sólo en su viabilidad o capacidad de respuesta a la confianza ciudadana en su gestión como entes fiscalizadores de la función pública, sino en la misma pertinencia de que sigan siendo objeto de financiamiento público.

Ahí caben todos, fundamentalmente los partidos políticos que disponen de cantidades multimillonarias que sólo han servido, por otro lado, para sustentar organizaciones parásitas con escasa representatividad y cuya utilidad se circunscribe al beneficio de familias, notablemente el caso del Movimiento Ciudadano que le ha servido a su fundador, Dante Delgado y a su corte, para brincar de un escaño a otro o como moneda de cambio para el chantaje político.

Se encuentran también multitud de ONGs y Fundaciones, y más recientemente, instituciones observadoras y sancionadoras de la corrupción, creadas exprofeso por el antiguo régimen para lavarse la cara ante la opinión pública, mientras que por otro lado, ex funcionarios saqueaban a mansalva el erario sin mayores consecuencias que pasar algunos malos momentos en la cárcel tras ineptas y malogradas acciones preventivas de las fiscalías como ha sido ampliamente documentado.

Ese planteamiento y búsqueda de instituciones ciudadanas que garantizaran un sano y eficiente ejercicio de la función pública, nació en la peor época que ha vivido el país en términos de corrupción, inseguridad e insatisfacción social por el desempeño gubernamental. En los estados –reflejo absoluto de lo que acontecía en el nivel nacional– los nuevos sistemas de observancia se convirtieron pronto en oscuro objeto del deseo de grupúsculos y camarillas locales asociadas o vinculadas históricamente a gobiernos corruptos, tanto priístas como panistas.

De ahí que desde la administración del ex priísta, Javier Duarte y notoriamente en la de otro ex priísta, Miguel Ángel Yunes Linares –cuya recordación histórica en ambos casos tendrá el sello de la corrupción y la simulación– surgieran organismos autónomos dedicados a combatir el uso patrimonialista del dinero público, mientras se disputaban la propiedad y control de nóminas y otros recursos financieros destinados a tales instituciones como lo son el Sistema Estatal Anticorrupción y sus varias nomenclaturas, o notablemente, la Comisión Estatal para la Protección y Atención a Periodistas, insólita creatura del duartismo que ha sobrevivido a las dos alternancias políticas en el gobierno.

Aunque ha tenido la capacidad de mantenerse en tres gobiernos de distinto origen político en la distribución del presupuesto anual, sus resultados han sido poco menos que insignificantes para los propósitos con los que fue creada y que justifiquen su existencia. El reciente asesinato del periodista Jorge Celestino Ruíz Vázquez, sucedido el pasado 2 de agosto, la ha hecho entrar en una crisis de difícil pronóstico.

La Comisión Permanente guardó un minuto de silencio y solicitó un informe pormenorizado a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas de Veracruz, sobre las acciones realizadas para proteger a este gremio y respecto al asesinato del periodista Jorge Celestino Ruiz Vázquez, registrado el 2 de agosto.

Su absoluta inoperancia hizo que el Congreso federal citara a comparecer a la titular de dicha Comisión para explicar las acciones que implementó previamente al asesinato de Ruiz Vázquez. Además, exhortaron a la Fiscalía Especial para Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión y al titular del Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, coadyuven con la Fiscalía General de Veracruz para garantizar la eficiencia la investigación y resolver con prontitud el homicidio del periodista.

Será interesante ver la justificación de sus actos que hará la presidenta de la CEAPP, Laura Pérez Mendoza, reelecta en el cargo que obtuvo por vez primera durante la gestión del panista Yunes Linares, en relación a este lamentable reciente suceso, pero en lo general a su responsabilidad en lo que ha convertido a Veracruz en el estado de la República en el que el ejercicio del periodismo es una ruleta rusa.