Política

"CETERIS PARIBUS" El Crecimiento Económico ¿Un fin en sí mismo?

julio 24, 2019

El día de ayer el Fondo Monetario Internacional revisó a la baja su expectativa de crecimiento económico para México al pasar de 1.6% que habían anticipado en el mes de abril a 0.9% para este mes de Julio.

Es indudable que el crecimiento económico, medido a través del Producto Interno Bruto (PIB), es un objetivo buscado por todos los gobiernos del mundo, pues significa un aumento de la producción con respecto a un periodo de referencia (normalmente un año). Aumentar la producción significa que las empresas tuvieron que invertir más para aumentar su producción, hubo la necesidad de contratar mayor cantidad de mano de obra o aumentar el número de horas laboradas con la misma cantidad de personal. En cualquier caso, la expansión de la producción implica una mayor demanda agregada de bienes y servicios en la economía (suponiendo que los frutos de ese crecimiento impactan en los bolsillos de las mayorías).

Ahora bien, una discusión diferente es cómo crece una economía. De esta manera, un país puede crecer (aumentar su producción) devastando su entorno natural (crecimiento insostenible), o bien procurando conservar sus recursos naturales (crecimiento económico sustentable). En el primer caso, una vez que se agoten los recursos naturales, el crecimiento económico cesará. En el segundo, hay la posibilidad de seguir creciendo, pues se conserva el recurso natural. Sin embargo, hay una tercera forma: basar el crecimiento económico en la generación y aplicación de conocimiento, lo que los expertos llaman "la desmaterialización de la economía". En efecto, en una sociedad de la información y economía basada en el conocimiento, es la generación y aplicación de conocimiento lo que está dando lugar a mejores condiciones de vida de la población. Robert Solow, premio nobel de economía, señaló que la inversión en educación, así como en inversión y desarrollo tienen un efecto significativo sobre el crecimiento económico. Los países asiáticos, en particular Singapur y Corea del Sur, han seguido por este camino con resultados económicos y sociales favorables para su población.

Otra discusión es si ese crecimiento económico impacta en el bienestar de la población, pues el crecimiento económico no genera el automático mejor calidad de vida de sus habitantes. La medida por excelencia para medir el bienestar económico de los habitantes de un país ha sido el Producto Interno Bruto per cápita (PIB per cápita), medida hipotética que indica cuánta riqueza le tocaría a cada ciudadano si ésta se distribuyera entre toda la población de un país. No obstante, esta medida no nos indica nada acerca de cómo se distribuye la riqueza. Así, puede haber crecimiento económico, pero si esa riqueza generada se centraliza en unas cuantas manos, entonces el crecimiento no significará mayor bienestar y sí mayor desigualdad en el ingreso entre las clases sociales.

Desde los años ochenta el ritmo de crecimiento económico en México ha sido demasiado bajo, alrededor 2% anual. De hecho, si consideramos que el ritmo de crecimiento poblacional fue aproximadamente esa cifra, entonces se puede ver el PIB per cápita ha sido casi nulo.

Parece ser un hecho que la economía no alcanzará el 2% anual que el presidente López Obrador ha señalado insistentemente en sus discursos. Los hechos muy probablemente no le darán la razón. En lo que sí tiene razón el presidente es en que el impulso al desarrollo social tiene el potencial de impulsar al crecimiento económico, es decir, no hay que esperar que haya crecimiento para "repartir el pastel", sino que a veces mejorar su distribución aumenta el pastel económico. Investigadores como Nora Lusting y Sergio Beraldo han indicado que si la población tuviera más acceso público a servicios de educación, salud y alimentación, los habitantes estarían en mejores posibilidades de generar mayores niveles de ingreso per cápita, pues serían más productivos. La lógica es clara: individuos mejor alimentados, saludables y educados tienen el potencial de producir más.

De acuerdo a la conclusión anterior, el crecimiento económico debiera considerarse un medio, no un fin en sí mismo. Lo que importa verdaderamente es la mejora en la calidad de vida de sus habitantes, pues habiendo bienestar habrá condiciones para crecer.

El Índice de Desarrollo Humano publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) será entonces la prueba de fuego para el presidente Obrador, ya que evidentemente el crecimiento económico en México tiene frenos estructurales que es muy difícil de cambiar en unos meses. Pero en lo que sí puede incidir es en la calidad de vida de sus habitantes. Medidas como la propuesta por el PNUD, así como las publicadas por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (CONEVAL), serán entonces la prueba de fuego para este gobierno. Tiempo al tiempo!