Política

Participar en la solución del problema

julio 24, 2019

Bien. Bajan las estadísticas delictivas excepto en materia de homicidios dolosos y secuestro. El dato confirma la idea planteada recientemente en este espacio editorial en el sentido de que tanto el gobierno como la sociedad veracruzanos deben hacer una revisión muy consciente y crítica sobre la naturaleza de sus violencias. Porque también está el alto número de feminicidios que se cometen en el estado. Porque ni la tipificación del feminicidio como delito ni su visibilización estadística han sido suficientes para detener la violencia letal contra las mujeres. Y a estas alturas es posible pensar que no es tanto un problema de políticas públicas de género como un problema que cala muy hondo en el alma masculina de la sociedad veracruzana.

No es ningún consuelo, pero es algo compartido por las sociedades católicas del continente. En América Latina y el Caribe se ubican 14 de los 25 países del mundo en donde el feminicidio es más frecuente pero, además, sólo en dos de cada 100 casos los agresores son enjuiciados, según afirma la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

La evidencia estadística muestra que la violencia feminicida continúa creciendo pese a los esfuerzos públicos de programas con perspectiva de género. México se encuentra en la posición 23, calificado con una alta tasa de feminicidios los cuales vienen al alza desde el gobierno de Felipe Calderón.

No es casual. La guerra pendeja que desató, destapó las patologías traumáticas de la reproducción y formación sociales mexicana.

Si bien es cierto que para entender la violencia feminicida es preciso comprender que la violencia que afecta a las mujeres está determinada por diferencias de todo tipo, aún más su mera condición de mujeres.

Pero dado que el común denominador es la religión católica, bien puede pensarse que la institución católica podría ser un factor importante en el proceso educativo de concienciación sobre la violencia contra las mujeres. En la creación de un nuevo paradigma de comportamiento social de valores igualitarios.