Política

Desmontaje

julio 17, 2019

Durante los respectivos sexenios de Javier Duarte y de Enrique Peña Nieto, el convencimiento de los gobernados sobre la corrupción de ambos personajes era total. Incluso para los apologistas convencidos que se beneficiaban de dicha corrupción.

El huachicol es mucho más que tragedias explosivas que arrasan con población ávida de recibir algún beneficio, cualquiera que sea, incluso robado. La escala del robo de combustibles a Pemex ha sido brutal y es agobiante. Fue posible porque los gobiernos anteriores hicieron todo, incluso modificaron leyes y la Constitución para asegurarse impunidad.

En el gobierno de Duarte de Ochoa no solo se desviaron millones de pesos a empresas de papel, sino que se sobornó a por lo menos 90 diputados locales con 150 millones de pesos a lo largo del tiempo de su gobierno. Esto para asegurar votaciones clave para modificar o crear leyes que garantizaran impunidad. En promedio, cada diputado priísta recibía cada vez que votaba a favor de una ley del interés duartista 500 mil pesos. Unos 2 millones de pesos al año si nos atenemos a un promedio de cuatro votaciones anuales. Los diputados de oposición que se vendían recibían –por lo menos– el doble. Al fin y al cabo de algún modo hay que compensar lo que sufre el buen nombre y los costos políticos de la transacción.

Hace un par de días, el ex gobernador veracruzano difundió un video de momentos antes de que lo detuvieran en Guatemala en el anuncia que se entrega. Así, Javier Duarte fue extraditado sobre la base de un par de delitos apenas significativos y que le valieron la pírrica condena de tres años que actualmente purga. Se exhibe la farsa del montaje de su detención –que asocia su extradición a delitos menores– y ofrece las seguridades que le dio el propio establecimiento de que no sería juzgado por lo verdaderamente importante: el saqueo a escala industrial, la represión letal sobre informadores y el crecimiento exponencial de las empresas criminales y de la violencia. Dinámica que pasó inalterada del calderonismo al peñismo y del duartismo al yunismo. Diferentes escalas, naturalezas idénticas.

Luego de la sorpresiva detención de Juan Collado, el ex gobernador veracruzano decidió revelar su video de seguridad.

En él expone los intercambios que tuvo con EPN y con Osorio Chong. Se dice traicionado. Los acuerdos de impunidad que se establecieron desde 1989 con la imposición de Carlos Salinas se resquebrajan con los dos casos Duarte, el de Veracruz y el de Chihuahua. El pacto de impunidad de la oligarquía cleptócrata se quiebra y surgen los primeros signos importantes de nerviosismo.

En este contexto se explica la explosión de problemas surgidos en los últimos meses, incluida la presión impositiva del gobierno norteamericano sobre el mexicano con el argumento de la contención obligada de los flujos migratorios. No es casual la aparición de crisis múltiples al mismo tiempo; es concertada y es peregrino suponer que la relación Videgaray-Kushner no tuvo un papel determinante en la decisión de presionar con escalar gravámenes a las importaciones mexicanas en caso de que el gobierno mexicano no corte el flujo migratorio.

Son miles de millones de pesos los que están en juego y son incentivo para detener o por lo menos estorbar las decisiones correctivas. Es un conflicto sin toma de prisioneros que hasta ahora se ha mantenido en términos medianamente civilizados, pero esto puede cambiar.

La naturaleza delincuencial de la pasada élite decisoria veracruzana queda meridianamente ilustrada con el video que muestra al ex colaborador de Javier Duarte y ex diputado, Édgar Spinoso, como participante activo y al mando de un secuestro y en el que grita a una persona que la matará a ella y su familia. Esto se tradujo, por lo pronto, en la detención de su hermano y su primo.

Igual pasa con el rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ejercer su facultad de atracción para conocer el amparo que promovió el exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, contra la orden de aprehensión en su contra. Éste enfrenta proceso en Estados Unidos por diversos cargos, entre ellos, crimen organizado.

Faltan cosas por ver.