Política

El boicot

julio 16, 2019

La victoria rotunda de Morena y el presidente López Obrador dejó a los partidos políticos del régimen pasado en la completa desorientación e incapacitados para presentar una oposición política útil para el país en su conjunto. Lo deseable es que tales partidos encuentren pronto el modo de reconstruirse a sí mismos en forma verosímil y eficaz. No parece probable que así suceda, toda vez que, ya sea por pleitos internos o por falta de dinero, simplemente, no se hallan.

Pero pese a renuncias telúricas respecto a las cuales el gobierno debe aún dar explicaciones desagregadas de la naturaleza de los diferendos, es claro que la agenda el gobierno avanza decidida. Esto debe ser sumamente inquietante para la plutocracia, toda vez que con diputados desarticulados y limitados por la realidad de las representaciones, muy poco es lo que pueden hacer para modificar la agenda gubernamental.

Hace ya tiempo que el finado filósofo, politólogo, profesor, político y teórico de la no violencia, el estadunidense Gene Sharp, desarrolló una extensa obra en defensa de la no violencia como lucha contra el poder, aprovechando sobre todo una de las fallas de los propios sistemas de poder: en hecho de que no son estructuras monolíticas y que es posible reducir y acotar su autoridad y legitimidad, exhibiendo y magnificando divisiones naturales entre quienes gobiernan. Toda estructura de poder se basa en la obediencia, ya sea por acuerdo o por obligación. Sin obediencia no hay poder.

El tiempo que lleva el gobierno de López Obrador ha estado saturado de todas las formas de alterar y mentir en las redes sociales. Ya se ha hecho antes. Campañas y protestas financiadas por entidades del gobierno de Estados Unidos, noticias falsas son parte de la receta para desestabilizar primero y derrocar después gobiernos.

La detención de quien participó activamente en la creación y diseño de una red de empresas fachada, el abogado Juan Collado Mocelo, que junto con Caja Libertad, sirvieron para comprar ilegalmente propiedades suplantando la identidad de los verdaderos dueños, sugiere que la génesis conspirativa de la derecha obsesa es amplia y enfocada a la restauración del saqueo.